El todavía presidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar, ha avanzado este jueves que el grupo Renfe Operadora cerrará el próximo ejercicio con unas pérdidas de aproximadamente 190 millones de euros, lo que supone 35 millones menos de lo que se cuenta con perder este año, a pesar de incrementar sus ingresos hasta los 2.287 millones.

Así lo ha señalado durante su comparecencia ante la Comisión de Fomento del Congreso, para presentar la parte del proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2015 que afecta a su departamento, del que sin embargo se despedirá próximamente ya que será nombrado, en el Consejo de Ministros de este viernes, secretario de Estado de Infraestructuras en sustitución del actual ministro de Justicia, Rafael Catalá.

Según Gómez-Pomar, los ingresos del grupo alcanzarán los 2.287 millones de euros el año que viene, un 4,2% por encima de los 2.194 millones que se prevé ingresar este ejercicio. El 88% de esa cantidad (2.007 millones) corresponderá al transporte de viajeros y el resto (244 millones) al de mercancías.

Y es que se espera que la demanda de mercancías se incremente un 2,4% y que la de pasajeros aumente un 4,8%, un 1,3% en los servicios de obligación pública y un 5% en los servicios comerciales, para lo cual se «consolidará la oferta puesta en servicio en el último año y medio, se profundizará en el modelo de gestión activa de la demanda, integrando más novedades; y continuarán diseñando nuevos servicios de proximidad».

El presidente de Renfe también ha detallado que se ingresarán 71 millones por gastos de aprovisionamiento, 638 millones por los servicios de obligación pública, y 131 millones por la construcción de talleres de soporte a la línea de alta velocidad de La Meca a Medina.

Se reducen los gastos un 4,2%

En cuanto a los gastos, se reducirán un 4,2% la partida de personal, hasta los 843 millones de euros a resultas del ERE que se ha aplicado este año; mientras que los de explotación alcanzarán los 2.022 millones de euros.

Casi un tercio de esta cantidad se irá al pago de cánones a Adif (641 millones), que ya suponen un 74,2% más que en 2013 y de los que 515 millones se van únicamente a los abonos correspondientes al AVE de larga distancia.

También se pagarán a Adif 434 millones más por otros servicios, como el suministro de energía, que costará 304 millones. El mantenimiento, la reparación y la limpieza del material rodante se llevarán 376 millones, y los gastos asociados al proyecto de Arabia Saudí contarán con 127 millones.

En cuanto a las inversiones, a las que se asignan 429,5 millones de euros, se centrarán en la adquisición de nuevo material rodante y trenes para abrir nuevas líneas, 72,5 millones para actuaciones en estaciones de Cercanías y 24,7 millones en la seguridad en la circulación.

Finalmente, la deuda quedará en 4.796 millones de euros a final del año próximo tras amortizar 427 millones en tres ejercicios, más los 160 millones heredados de Feve, lo que «supone una reducción neta de alrededor del 10%». Por su parte, el Ebitda previsto para 2015 se situará en torno a los 215 millones, tras aumentar un 21,1%.

Resultados por sociedades

El presidente de Renfe también ha hecho referencia a las cuentas de las cuatro empresas en las que se ha segregado Renfe. Así Renfe Mercancías, por su parte, ingresará ingresos 255 millones, de los que 244 millones lo serán por las mercancías y el resto por actividades complementarias–, y sus gastos de explotación se incrementarán un 2,9% mientras el ajuste y la mejora de la productividad reducirá sus gastos de explotación un 2,6%. De modo que el resultado es reducir las pérdidas un 21,5% hasta los 15 millones.

En cuanto a Renfe Viajeros prevé ingresar 2.730 millones mientras que sus gastos se incrementarán un 3,7% hasta 2.522 millones, por lo que su resultado previsto es de 123 millones de pérdidas, un 13,3% mejor de lo que se espera este año.

Por su parte, Renfe Fabricación y Mantenimiento ingresará 388 millones y su resultado estará en torno a los 14 millones en negativo; mientras que el resultado Renfe Alquiler de Material Ferroviario dependerá de la entrada de un nuevo operador privado en el corredor de alta velocidad de Levante, así como de otras actividades como el alquiler de material de viajeros a los ferrocarriles portugueses.