El último consejo de administración de Renfe ha puesto en marcha el proceso de adquisición y el mantenimiento durante quince años de doce locomotoras eléctricas de gran potencia más un máximo de otras seis opcionales, con una inversión de más de 178 millones de euros.

La filial de carga del operador ferroviario público estima que la adquisición de estas locomotoras supondrá una mayor capacidad de carga y mejores niveles de fiabilidad, que le permitirá incrementar su actividad y su cuota en el transporte por ferrocarril de mercancías.

El operador tiene previsto que las locomotoras se construirán en ancho UIC y que se destinarán a circular por líneas electrificadas tanto de la Red de Interés General como por las de la sección internacional de la línea entre Figueras y Perpignan, así como por la red convencional francesa.

De igual modo, se contempla que puedan circular asimismo en el Corredor Mediterráneo, así como por líneas electrificadas de la red de ancho convencional mediante el procedimiento de cambio de ejes.

Las locomotoras que se suministren deberán ser tritensión, aptas para funcionar con tensiones nominales de alimentación de 3 y 1.5 kV en DC y 25 kV en AC, capaces de alcanzar una velocidad máxima de, al menos, 120 Km/h y de remolcar una carga de, al menos, 1.800 tn en rampas de 18% a una velocidad mínima de 50 km/h.

De igual modo, por lo que respecta a los sistemas de protección, deberán estar equipadas con ERTMS/ETCSembarcado, niveles 0, 1 y 2, así como ASFA Digital para España y RPS y KVB para Francia.

En cuanto al sistema de comunicación, será GSM-R (voz y datos) y Tren Tierra analógico compatible con las líneas españolas y francesas. Además, también se ha previsto que las ofertas incluyan un sistema  de última milla para circular por secciones de vía no electrificada.