El transporte de mercancías por carretera ve cómo las obras y la lícita lucha por mejorar la seguridad vial se utilizan en diversas zonas del país para intentar echar a los camiones de algunas infrastructuras.

En este sentido, durante la semana pasada, la Jefatura Provincial de Tráfico de Almería ha decidido limitar temporalmente desde este misma semana la circulación de camiones y otros vehículos pesados por la A-7, en el tramo entre los kilómetros 429 y 438, en el tramo que une Almería con Roquetas de Mar, a primera hora de cada mañana, mientras esté cortada la N-340A.

Los transportistas consideran que está medida, tomada en aras de «aumentar la fluidez y seguridad del tráfico», es desproporcionada y limita la operatividad del transporte hasta que las obras estén acabadas, previsiblemente a primeros de marzo.

De igual modo, en Navarra, el transporte de mercancías por carretera de la comunidad se ha mostrado unánimente en contra de la propuesta realizada por varios ayuntamientos para desviar por la A-15 el tráfico pesado de la N-121A.

Como alternativa, el sector navarro defiende que esta carretera se transforme en una autovía como solución definitiva que, además, también permitiría una conexión directa entre Navarra y Francia, que complemente las obras que tiene planteadas el Gobierno autonómico.

El desvío de los camiones a la autopista de peaje incrementaría los costes directos del transporte navarro en 71.316 euros al día, con un coste anual de más de 26 millones de euros.

De igual manera, la alteración de las rutas también implicaría alargar los viajes entre 20 y 25 minutos, incrementando, además, las emisiones contaminantes en la zona.