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La navegación autónoma de Rolls-Royce y Google se basa en inteligencia artificial.

El uso de buques autónomos parece cada vez más cerca. Estos nuevos equipos aportarían, según sus defensores, un plus de seguridad y eficiencia en el transporte marítimo, en un entorno, como es la navegación en aguas abiertas, que facilita el control del entorno.

En este marco, Rolls-Royce y Google han suscrito un acuerdo para desarrollar de manera conjunta buques capaces de navegar de manera autónoma.

Ambas empresas quieren utilizar la tecnología de inteligencia artificial de Google para detectar, identificar y seguir el movimiento de cualquier objeto que pueda encontrarse un barco durante la navegación.

El funcionamiento de este sistema se basa en el uso de algoritmos y herramientas que imitan el aprendizaje humano para resolver problemas concretos. En este sentido, el sistema se centra en analizar los datos que recoge de diferentes sensores para identificar patrones de comportamiento y hacer previsiones.

La tecnología de Google se basa en el principio de que la inteligencia artificial es capaz de hacer predicciones sobre datos de manera más precisa que el ser humano y, especialmente, cuando los registros son complejos y procedentes de fuentes muy diversas.

Al tiempo, Rolls-Royce utilizará su experiencia en el campo del transporte marítimo para fijar las fuentes de datos sobre las que trabajará la herramienta de inteligencia artificial de Google, con el fin de generar un volumen de información estadística accesible y uniforme desde cualquier punto del mundo.