En la reunión celebrada el lunes 14 de julio, la mayoría del Comité General de Empresa del Grupo Renfe rechazó la vía de la conflictividad, una decisión que ha sido mantenida por el sindicato UGT, a pesar de la convocatoria de huelga realizada por CCOO. «Por lo tanto, UGT no se ha ‘descolgado’ de la convocatoria de huelga sino que mantiene lo decidido en el comité. El ‘descuelgue’ ha sido el protagonizado por los únicos convocantes, que se han desmarcado de la mayoría del Comité General de Empresa», ha defendido UGT.

El sindicato reconoce que «existen algunos aspectos que deben tratarse a la mayor brevedad posible», sobre todo, «la necesidad de nuevas contrataciones», ya que se conseguiría tener capacidad «suficiente» asumir las cargas de trabajo previstas para los próximos años, «rejuvenecer» la plantilla, y «garantizar» la viabilidad del grupo en un futuro marco de competencia con operadoras privadas.

Sin embargo, sostiene que los actuales problemas en la empresa «no tienen el calado suficiente» para embarcar a los trabajadores «en un clima de desgaste y confrontación», más teniendo en cuenta que «se están siguiendo los cauces de negociación habituales frente a las problemáticas del día a día».

El pasado miércoles 16 de julio, CCOO, sindicato que no es mayoritario en el CGE de Renfe, convocó una huelga de 24 horas para el 31 de julio, coincidiendo con el paro que realizarán los trabajadores de Adif entre el 31 de julio y el 1 de agosto.