Dentro de la extendida costumbre de los políticos para referirse a asuntos incómodos mediante perífrasis o la utilización de términos engañosos, diversos cargos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana han insistido en diversas ocasiones sobre la ‘reorientación’ que pretende llevar el Departamento para acometer la necesaria labor de mantenimiento de la densa red viaria española. Que traducido, quiere decir que se está buscando la fórmula para introducir una nueva tasa o impuesto con la excusa del ‘mantenimiento de la red viaria’, ahora que además se está incorporando a la red de carreteras de interés general, las autopistas privatizadas a cuyo mantenimiento debe atender el Estado.

Esto es especialmente necesario toda vez que, a tenor de un reciente estudio de la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras, España está a la cola del gasto en mantenimiento viario de toda Europa.

En concreto, el país destina una inversión de 22.489 euros por kilómetro para la conservación de carreteras, lo que le sitúa en la última posición de los grandes países de Europa

Por contra, el Reino Unido aparece como el principal inversor con un volumen de 108.141 euros por kilómetro, seguido de Alemania, con 49.229 euros, y Francia, con 45.318 euros.

Así mismo, este debate aparece vinculado al hecho de que España cuenta con una densa red de vías de alta capacidad gratuitas, mientras que otros países europeos tienen sistemas de peajes.

Por ello, Transportes parece abierto al debate, aunque, en todo caso, también debe conducir a un consenso.

Seopan estima que si se introdujeran peajes en la red de 14.130 kilómetros de autovías actualmente libres de pago en España generaría unos ingresos de 12.649 millones de euros al año, todo un caramelo para las cuentas públicas en un momento tan difícil como el actual.