Según el informe elaborado por el RACC sobre el estado de las carreteras catalanas analizadas según el protocolo IRAP (International Road Assessment Progromme), enfocado a la prevención de riesgos para evitar accidentes de tráfico, la mejora en las infraestructuras catalanas podría evitar una media anual de 12 muertos y 58 heridos graves durante los próximos 20 años.

Mediante el estudio elaborado, se establecen actuaciones prioritarias en los 5.000 km de carreteras que tiene Cataluña para lograr minimizar la accidentalidad, habiendo analizado el coste con el objetivo de encontrar la solución más rentable.

La inversión con la que se conseguiría reducir esta siniestralidad sería de 42,8 millones de euros, o lo que es lo mismo, una media de 30.000 euros por cada muerto y herido evitado. Además, cabe destacar que el 75% de la inversión estimada, 32,4 millones de euros, está concentrada en 10 carreteras de la red.

El resultado de los estudios realizados es un listado de esquemas de mejora de la seguridad vial centrados en el mantenimiento de la estructura.

Las carreteras donde se estima más necesidad de inversión en seguridad vial son la N-340 y la N-II, las dos titularidad del Ministerio de Fomento, con ocho y cinco millones de euros, respectivamente.

Actividades prioritarias

A la hora de salvar vidas, cabe destacar que separar los sentidos de circulación con una barrera central, sin desdoblamiento, supondría evitar el 64% de las 1.400 víctimas, entre muertos y heridos graves, que se podrían evitar en los próximos 20 años.

Por otro lado, el balizamiento y señalización en las intersecciones representan el 6,4% de los accidentes que se evitarían, el 5% la implementación de un carril adicional en algunos tramos y el 3,5% la ampliación de la separación en los carriles.