La empresa estadounidense Wing, especializada en entregas con drones, celebra en septiembre su segundo aniversario en la ciudad australiana de Logan, cuyos residentes han enviado o recibido ya más de 50.000 pedidos con estos dispositivos.

La compañía, que acaba de realizar nuevas inversiones para dar servicio a 19 barrios de la zona que suman una población de 110.000 personas, recibe miles de encargos cada semana. Además, a nivel mundial, está a punto de superar las 100.000 entregas a clientes, a lo que se añaden cientos de miles de vuelos de prueba.

En la primera semana de agosto, los residentes solicitaron casi 4.500 servicios, lo que supone que de media un habitante de esta ciudad recibe un paquete en un dron cada 30 segundos durante las horas en que están operativos.

El secreto de su éxito es que es un servicio automatizado y a la carta. A través de una ‘app’, los clientes pueden encargar diferentes tipos de artículos de negocios de la zona, incluyendo comida y bebida, con un peso máximo de 1,5 kg, y dimensiones que se adapten al packaging utilizado por Wing.

Cuando llega una orden, el software del operador envía el dron más adecuado para esa entrega desde uno de sus múltiples centros de operaciones.

A continuación, se utilizan los datos recabados para poder analizar cambios en el tiempo y el terreno, además de probar el sistema de entrega y mejorar las rutas, con el objetivo de ofrecer un servicio totalmente personalizado que cumpla con cada opción seleccionada por el cliente.

Lo más interesante de esta experiencia es que existen cientos de ciudades en el mundo de tamaño similar, como Nueva Orleans, Manchester o Florencia, por lo que en un futuro próximo este modelo podría ser replicado en otros lugares.