La era de la calma geopolítica en Europa ha terminado. Al adentrarnos en 2026, el sector del transporte y la logística se enfrenta a una redefinición total. Para las empresas españolas, esto no solo implica navegar la incertidumbre, sino aprovechar su posición privilegiada como puerta de entrada al Mediterráneo y al Atlántico para conectar con los nuevos flujos comerciales del este.
Según el último informe Market Insights ON lanzado por Trans.eu y CargoON, la inestabilidad geopolítica es hoy la mayor amenaza para las cadenas de suministro: para el 74% de los directivos de logística, los factores geopolíticos representan los riesgos más graves. En esta nueva realidad, el sector ya no es solo un motor comercial, sino que ha sido reconocido oficialmente como un pilar fundamental de la seguridad europea.

Fragilidad de las cadenas de suministro y en la adopción digital
El informe también subraya el impacto de la crisis fronteriza de septiembre de 2025 en Małaszewicze (Polonia), un punto clave de transbordo ferroviario entre Europa Occidental y China. El cierre de dos semanas de la frontera con Bielorrusia por ejercicios militares supuso una pérdida de al menos 450 millones de euros para la UE. Como consecuencia, China ha acelerado el desarrollo de rutas alternativas (Corredor Medio y Mar Ártico) ante la inestabilidad de las actuales.
Otro de los puntos clave que aborda el informe gira en torno a la "Brecha de Confianza" en las nuevas tecnologías. A pesar de que solo el 5% de los directivos se sienten totalmente preparados para estas perturbaciones, la transformación digital se perfila como la principal solución. En esta ocasión España rompe la tendencia, con un 9,2% de empresas españolas utilizando IA, por encima de la media de la UE (8%), siendo su crecimiento anual cuatro veces superior al promedio europeo.
El desplazamiento del eje: de la periferia al centro logístico
Además de todo el contexto que nos define el informe, estamos asistiendo a un viraje al este de la producción en Europa, tras décadas de ostentación alemana como centro de gravedad económico. Hoy, el fenómeno del nearshoring y la eficiencia de los mercados del este (Polonia, República Checa y Rumanía principalmente) están creando nuevos corredores estratégicos de alto rendimiento.
En este contexto, España se está consolidando también como uno de los hubs con mayor potencial de crecimiento. La regionalización de las cadenas de suministro está llevando a las empresas españolas a apostar por una mayor integración con los mercados del CEE, que ya de por sí gestionan una parte crítica del transporte bilateral, especialmente Polonia.
Una actividad logística en expansión que, sin embargo, se da de bruces con la volatilidad del mercado, la falta de capacidad y de confianza.
SafePay: garantía de cobro en la nueva geografía logística europea
Para las empresas españolas este desplazamiento no es un evento lejano. Polonia ya es uno de los 10 principales destinos de nuestras exportaciones, con un intercambio que supera los 15.000 millones de euros. Nuestros sectores estrella —el agroalimentario y la automoción— están alimentando este nuevo motor europeo.
Sin embargo,enviar un camión desde Andalucía o el Levante hasta Varsovia supone recorrer más de 2.000 kilómetros. Para un transportista español, aceptar una carga de una empresa desconocida en Europa del Este —o para un transportista polaco aceptar un retorno de un operador logístico español con el que nunca ha trabajado— conlleva un riesgo financiero enorme.
Para resolver la fricción histórica entre cargadores españoles y transportistas del este (y ahora también al contrario: entre cargadores del este y transportistas españoles) herramientas como SafePay de Trans.eu se vuelven indispensables. Al garantizar el cobro del viaje y eliminar el riesgo de impagos, las empresas españolas pueden atraer la capacidad de transporte más competitiva de Europa, asegurando que sus mercancías lleguen a destino sin importar la volatilidad del mercado.
A modo de resumen, podemos concluir que el crecimiento económico en Europa del Este ha remodelado la geografía logística de Europa, y Trans.eu se posiciona como el hub central para esta nueva dinámica. La implementación de SafePay va más allá de una simple mejora en la seguridad financiera, constituyéndose como una ventaja estratégica clave que elimina las barreras del mercado. Al garantizar la seguridad de los pagos, SafePay facilita la cobertura eficiente de las rutas del emergente eje Oeste-Este, optimizando significativamente el flujo de mercancías entre los principales centros de consumo y los prósperos núcleos de producción en Europa del Este.
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