A medida que crece el movimiento a nivel internacional de vehículos eléctricos, aumenta también la preocupación por la seguridad contra incendios en los buques. Sin embargo, la adopción de tecnología avanzada de detección de incendios en la flota mundial sigue siendo desigual, como refieren los datos de inspección de Idwal.
Gran parte de la flota actual de buques ro-ro y "car-carriers" fue construida mucho antes de que el riesgo de incendios relacionado con los vehículos eléctricos se convirtiera en motivo de inquietud. Además, modernizar buques antiguos para incorporar sistemas avanzados como la detección mediante cámaras con inteligencia artificial o la detección lineal de calor suele ser difícil de justificar comercialmente, porque los sistemas existentes siguen siendo operativos y se ajustan a la normativa.
Japón ha sido uno de los primeros países en adoptar sistemas avanzados de detección de incendios en buques ro-ro, antes de que lo exijan las normativas. De hecho, este tipo de sistemas se observan con mayor frecuencia en buques de nueva construcción y en embarcaciones de propiedad u operación japonesa.
Algunos "car-carriers" propulsados por GNL que han sido entregados recientemente a operadores japoneses han sido de los primeros en incorporar sistemas integrados de detección basados en cámaras, para identificar anomalías térmicas en una fase temprana. A pesar de ello, estos buques siguen representando una proporción relativamente pequeña de la flota mundial para el transporte de vehículos.
Cautela en el sector
También hay que tener en cuenta que los propietarios siguen siendo comprensiblemente cautelosos hasta que haya mayor claridad sobre las expectativas regulatorias y las estrategias de extinción, como explican desde Idwal. La ausencia de un enfoque coherente o acordado internacionalmente para combatir incendios de vehículos eléctricos en el mar sigue influyendo en la toma de decisiones.
Además, la incertidumbre actual lleva a muchos a cuestionarse el valor operativo de instalar estos sistemas sin tener la total certeza claridad la respuesta adecuada o los requisitos de cumplimiento a largo plazo. En cualquier caso, se espera que esta situación cambie en los próximos años a medida que nuevas medidas regulatorias comiencen a entrar en vigor.