El ‘Estudio hidrodinámico del canal de navegación y del sistema de playas Somo-Loredo El Puntal' encargado por la Autoridad Portuaria de Santander a la Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, IHCantabria, concluye que el sistema de playas y el canal de navegación se encuentran actualmente en una situación de “equilibrio dinámico".
De manera particular, los datos demuestran que las tasas de erosión en las playas de Somo y Loredo se han reducido considerablemente. En el periodo 1960-1990 se registraban retrocesos de 1,7 metros al año en Loredo y 1,5 m/año en Somo, mientras que los nuevos datos reflejan que, en el período 2016-2024, se produjo una reducción de esa tasa hasta los 0,50 m/año y 0,20 m/año, respectivamente.
De forma paralela, la investigación certifica que la progradación de Punta Rabiosa, en el avance de la flecha de El Puntal, frente a la ciudad de Santander, que históricamente avanzaba a un ritmo de más de diez metros al año, se ha reducido entre 2016 y 2024 a una tasa prácticamente nula (0,20 m/año).
Esta estabilización es el resultado directo de la política de gestión de dragados y vertidos implementada a partir de los años 90, que se basó en el conocimiento científico. El sistema está alcanzando por tanto un equilibrio morfodinámico estable gracias a la gestión actual, pero al tratarse de una zona costera baja es altamente sensible a los nuevos retos climáticos.
Actualmente, el desafío más significativo al que se enfrenta la bahía es la subida del nivel del mar, que puede provocar un retroceso de la línea de costa y aumentar la frecuencia e intensidad de los eventos de inundación y rebase del oleaje, incrementando la vulnerabilidad de las infraestructuras y los ecosistemas dunares.
Por ello, la estabilidad actual debe ser la base para implementar medidas proactivas de adaptación al cambio climático.
En este sentido, el estudio realizado recoge un conjunto de medidas propuestas para mantener el equilibrio actual y garantizar la sostenibilidad de la Bahía a largo plazo, entre las que se incluyen la restauración de 224 hectáreas de marismas en las rías de Boo y Cubas, un dragado de mantenimiento en el canal de Pedreña y una aportación de cuatro millones de metros cúbicos de arena procedente de yacimientos externos.
Las conclusiones de este estudio hidrodinámico se integrarán ahora en el conjunto de medidas propuestas en el Plan Bahía, donde se dará respuesta a las diez problemáticas identificadas en el estuario, y cuyas conclusiones finales se presentarán en los próximos meses