Tras un año 2020 marcado por el confinamiento severo y el impacto directo en el mercado frigorífico de la reducción de actividad económica sobre todo en el canal Horeca, parece que para el 2021 se van poco a poco aclarando las circunstancias económicas del sector. Así pues, la media de ocupación en el segundo semestre del ejercicio ha sido de un 80´78%. Cifra muy representativa para el sector del almacenamiento frigorífico y que refleja claramente la expectativa de las aperturas que para el tercer trimestre se esperaba por parte de los clientes de los almacenes frigoríficos en la campaña veraniega y que, de momento, en general parece que se están cumpliendo.

En este aspecto, desde Aldefe hemos reorientado la captación de datos para que las empresas asociadas puedan tener un esquema de comparación lo más claro posible con sus propias actividades. Así pues, en referencia marco-comparativo del segundo trimestre 2021 podemos decir que la facturación media ha sido 7,94€/m³ de almacenaje, lo que a nivel sectorial da una facturación en el trimestre de 55.558.000€. En cualquier caso, todos los indicadores base se han incrementado a nivel sectorial y por lo que estamos viendo parece que durante el verano también se han consolidado las cifras.

Cosa diferente es la rentabilidad de las explotaciones frigoríficas que se han visto afectadas por un doble fenómeno que podemos calificar de “Tormenta Perfecta”. Por un lado, la modificación del sistema tarifario regulado (ATRs) que entró en vigor el 1 de junio y por otro el increíble aumento del coste energético ligado al precio de mercado de la energía fijado en OMIE.  En el primero de los casos los almacenes frigoríficos han ajustado al máximo tanto las potencias contratadas como la actividad con sus clientes para minimizar el impacto de estas diferencias, aunque, por la propia idiosincrasia de la actividad frigorífica muchas veces el ajuste es muy complicado o imposible. En cuanto al precio de la energía puro (OMIE) el impacto ha sido directo y brutal con incrementos en algunos días y horas que multiplican en doble dígito a los del año anterior en las mismas fechas. ¡¡¡¡Algo insostenible!!!!

Este último impacto se hace muy difícil de repercutir a los clientes en este momento, pero, sin duda, lo será inexcusablemente, no ya para mantener el nivel operativo y de costes de las instalaciones sino, en muchos casos, su propia rentabilidad y existencia. De hecho, ya se están dando casos de suspensión de servicios, como la congelación, por el alto coste que hace inviable la prestación del servicio.

Si a esto le añadimos la falta de ayudas que contemplen al sector desde la administración en materia de tasas, impuestos o ayudas directas para la eficiencia energética. Es evidente que es un panorama difícil que, además, parece que se va a prolongar en el tiempo más de lo que sería deseable.

El incremento en el precio de comercialización de la energía eléctrica, está provocando la suspensión de algunos servicios por el alto coste, que hace inviable la prestación del servicio”

Pero, no obstante, nuestro sector sigue siendo muy apetecible para la inversión (sobre todo extranjera) como hemos visto con la aparición de operadores internacionales como Linneage o Americold en España y K+N con Salmosped en el norte de Europa. Este fenómeno parece que es imparable a nivel europeo y probablemente veamos a corto y medio plazo más operaciones en España y en Europa. Hay interés, hay ocasión y hay dinero. El sector se concentra para mejorar su rentabilidad y posicionamiento.

Es esta doble visión la que hoy en día tenemos en el almacenaje frigorífico público. Estabilidad y progresión positiva por un lado y una grave amenaza con resultados impredecibles por otro.