Ahora que comenzamos a olvidarnos de los malos momentos que, como ciudadanos comunes, llegó a hacernos pasar el reciente paro del transporte, y cuando muchos pueden haber asumido la falsa idea de que el paro se desconvocó tras haberse solucionado los problemas y reivindicaciones que llevaron a convocarlo, parece oportuno señalar que en realidad se ha solucionado muy poca cosa porque la mayor parte de los problemas que padece el transporte español por carretera son crónicos pero crónicos de hace más de 50 años por ser de muy difícil solución, salvo que se acepte un remedio tan radical como imposible de poner en marcha: que los pequeños transportistas que no ganen dinero con el ejercicio de su profesión, abandonen ésta, algo que los primeros en descartar son precisamente los grandes transportistas, que tienen en los pequeños autónomos una flota virtual de maniobra para atender las puntas de demanda.

Se me dirá que en este último paro se ha conseguido la prohibición de la carga y descarga de los camiones por parte de su conductor -algo que, de toda Europa, hasta ahora solo se ha llegado a prohibir en España y Portugal- y que se podrán modificar las tarifas en función de cómo vaya evolucionando el precio del gasóleo. Es evidente que la importancia de estos dos logros queda mermada rápidamente cuando se analiza la dificultad de vigilar y exigir su cumplimiento.

Y el que mejor sabe cuáles son los problemas crónicos del transporte español por carretera y conoce los puntos débiles del acuerdo que llevó a desconvocar el, por ahora, último paro es precisamente Manuel Hernández, el presidente de Plataforma, el movimiento que lo convocó, como prueba su grito a lo McArthur de desconvocatoria del paro: “¡Volveremos!”.

Por eso, nuestras autoridades deberían reunirse con los representantes de los grandes transportistas para estudiar conjuntamente cuándo podría Plataforma volver a convocar un nuevo paro y tener previsto cómo reaccionar a él. Una situación que se acaba de producir, aunque con resultado negativo en cuanto a la nueva convocatoria de paro.

Los grandes transportistas tienen en los pequeños autónomos una flota virtual de maniobra para atender las puntas de demanda.”

Teniendo en cuenta el tremendo potencial desestabilizador que tiene desde el plano político una huelga del transporte por carretera, aparece ante nosotros una coyuntura ideal para convocar de nuevo el paro del trasporte por carretera que es una posible victoria del PP o de un tándem PP-VOX en las elecciones andaluzas. La convocatoria podría ser inmediatamente después de las elecciones o, más probablemente, con un retardo de tres o cuatro meses, para dar tiempo a que se desinfle la euforia veraniega.

(Esta columna, se escribió y publicó el 19 de mayo, hace algo más de una mes de su publicación ahora en la web y se ha publicado tal y como la escribió su autor, por lo que de premonitorio puede tener).