Cumple su décimo aniversario “Cadena de suministro”, medio de comunicación que cubre la actualidad del sector del transporte de mercancías, y muy especialmente cuanto se refiere a la logística. Es con motivo de este aniversario que, requerido para una sucinta colaboración, junto con mi felicitación, traslado el hecho del difícil momento en que se encuentra el transporte público de mercancías por carretera.

Y ello porque no pudiendo ser objeto de limitaciones para el acceso al mercado, su atomización se está incrementando en lugar de disminuir, lo que provoca mayor dificultad para que los precios cubran los costes. No siendo viable establecer tarifas de referencia obligatorias, y siendo lícitos (doctrina del Tribunal Supremo y del Tribunal Justicia UE) los precios predatorios o por debajo de costes (reiterados Informes de la CNMC referidos al sector), independientemente de que un mismo precio puede o no ser rentable según una u otra empresa, la situación del sector es problemática.

La prometida Ley de la Cadena del Transporte puede mejorar algunos aspectos, como la limitación de la subcontratación, nueva regulación de los operadores logísticos, etc, pero no puede prescribir un precio mínimo por la realización del transporte, ni prohibir que se trabaje por debajo de costes.

Para comprobar si la relación de la empresa porteadora con el cargador o empresa de transportes que lo subcontrata, es o no lícita, habrá de examinarse cada caso concreto (posiciones de dominio, ausencia de otras alternativas, etc).

Nos encontramos en una economía de libre mercado, en la que no se restringe la entrada a los sectores”

Esta problemática es común a todos los sectores en los que las pequeñas empresas, salvo por motivos de super especialización, no pueden competir frente a las grandes, que son las que imponen los precios. Nos encontramos en una economía de libre mercado, en la que no se restringe la entrada a los sectores, pero la permanencia en los mismos depende de que la empresa reúna los mínimos requisitos para poder competir con beneficios.

Pretender subsistir en un sector para el que no se tienen los elementos indispensables, lamentablemente es un error que no deben pagar los ciudadanos. Se convierten, pues, estas empresas de autónomos o muy pequeñas, en el apoyo para que otras más grandes que las subcontratan tengan un beneficio, lo que en definitiva dibuja un marco estructural diabólico.