El gas natural vehicular es actualmente el combustible alternativo para vehículos pesados con más aceptación en el transporte para los mercados de España y Portugal. La tecnología disponible ya hace posible la utilización de este combustible en las operaciones en las que una autonomía de 1.000 kilómetros y la red de suministro no sea un impedimento, por lo que sólo faltaría el establecimiento de la red que Europa debe desarrollar para su mayor penetración en el sector.

En la actualidad, las emisiones de CO2 de un motor de gas natural ya son del orden de un 15% inferiores a las del diésel equivalente. De acuerdo con Gasnam, en un breve espacio temporal, con la evolución de la tecnología de los motores de gas, las nuevas generaciones de motores previstos para 2017 y 2018 aumentarán esta diferencias al 20%.

Además, si el motor es alimentado con biogás, la huella de carbono, se decir, la cantidad de CO2 que se produce debido a un proceso determinado, se reduce en torno a un 90-99% con respecto al diésel.

Según un estudio de Gasnam, para cumplir con esta normativa, en España aún deben construirse alrededor de 135 “gasineras”.

Para Manuel Lage, la ventaja del gas natural en los motores de combustión interna está en la molécula, porque es con diferencia la más sencilla de todos los hidrocarburos”. Su composición es mayoritariamente metano, con un 25% de hidrógeno y un 75% de carburos. Por el contrario, la mezcla de muchos hidrocarburos en las gasolinas y los gasóleos, de los que aproximadamente sólo una octava y una duodécima parte de su composición respectivamente es hidrógeno, propician unas mayores emisiones que el gas.

El gas natural garantiza la calidad del aire

En las propuestas que Gasnam ha presentado al Ayuntamiento de Madrid para el desarrollo del nuevo Plan de Calidad del Aire y Cambio Climático de la ciudad, la asociación asegura que “el gas natural garantiza la calidad del aire”, lo que lo convierte en el combustible idóneo para la distribución urbana en las ciudades.

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Según datos de la asociación, las emisiones reguladas de los vehículos de gas natural se pueden considerar como “casi cero”, especialmente en los óxidos de nitrógeno (NOx) y las partículas. Las emisiones de NOx de un vehículo Euro VI de GNC son del orden de la mitad del límite establecido, mientras que la emisión de partículas en uno de estos vehículos apenas roza el 4% sobre el límite permitido.

Gran potencial en la industria marítima

De la misma manera que ocurre con el transporte por carretera, el GNV, en su modalidad licuado, es también un combustible con gran potencial para descarbonizar el transporte marítimo, puesto que la gran mayoría de las embarcaciones funcionan actualmente con productos derivados del petróleo.

El uso del gas natural licuado como combustible para el transporte de mercancías repercutirá en una importante reducción de las emisiones contaminantes y de partículas en suspensión tanto en el mar como en las actividades en entornos portuarios.

Así lo recoge el ‘Plan de Mejora de la Calidad del Aire’ aprobado por el puerto de Barcelona en 2016 y los impulsores del proyecto europeo Cleanport, cofinanciado por la Unión Europea a través del programa CEF-Transport. En el mismo participan Gas Natural Fenosa, la naviera Balearia, los puertos de Barcelona y Palma de Mallorca y la Dirección General de la Marina Mercante.

Las emisiones de CO2 de un motor de gas natural ya son del orden de un 15% inferiores a las del diésel equivalente.

En el marco de este proyecto se ha instalado en el ferry Abel Matutes de la naviera valenciana un motor auxiliar y un tanque de GNL que permitirán dejar de emitir, cada año, unas 4.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), 60 toneladas de óxido de nitrógeno (NOx) y seis toneladas de óxido de azufre (SOx). Estas cifras dan una idea del potencial que el gas natural tiene a la hora de reducir las emisiones del transporte marítimo, que mueve actualmente cerca del 90% de las mercancías que se consumen en todo el mundo.

Prometedor en el ferrocarril

El gas natural aún no se ha desarrollado plenamente en el transporte ferroviario europeo, pero las primeras iniciativas para analizar su viabilidad ya se han puesto en marcha.

En España, Renfe, Gas Natural Fenosa y Enagás llevarán a cabo la primera prueba piloto de tracción ferroviaria con GNL de Europa, y la primera en el mundo en el sector ferroviario de viajeros, con el objetivo de verificar la viabilidad de esta solución para los tráficos que se desarrollan actualmente con tracción diésel.

Según las empresas que participan en el proyecto, el gas natural presenta potenciales ventajas ambientales y económicas. Junto a los beneficios que también presenta para los otros medios de transporte, como son la reducción de emisiones y los menores costes con respecto al petróleo, este combustible aportaría otra ventaja en el sector ferroviario, ya que podría ser la alternativa a la inversión pública necesaria para electrificar tramos de vías que actualmente no están electrificados.

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