Las nuevas tecnologías han llevado la globalización hacia un nuevo terreno en el que la interconexión a nivel mundial se hace casi en tiempo real.

Décadas de comercio interconectado y deslocalización de gran parte de la producción industrial desde los países más desarrollados hacia otras zonas, principalmente en el sureste asiático han hecho que el tradicional y hegemónico eje comercial que cruza el Atlántico se haya desplazado desde comienzos del siglo XXI al Índico y al Pacífico.

Desde 2019, la pandemia de covid-19 se ha convertido en una prueba de fuego para este proceso con sus pros y sus contras, pero que, a decir de muchos expertos, sin ningún género de dudas ha contribuido a aumentar la riqueza en diversas zonas del globo.

El regreso de las industrias

De hecho, con motivo de las restricciones de movilidad por cuestiones sanitarias y de las alteaciones que se han producido en las cadenas de suministro globales, han crecido las voces que han pedido el regreso de algunos sectores productivos a Europa y los Estados Unidos, principalmente de aquellos productos básicos y más estratégicos.

Sin embargo, este proceso de reindustrialización no es sencillo de acometer, tanto por instalaciones, como por construcción de cadenas de suministro extremadamente complejas y alargadas.

Además, como constatan los datos del Índice de Conectividad Global que elabora DHL, la globalización, aunque está menos avanzada de lo que podría pensarse, también es mucho más resistente de lo que parecía y, en este mismo sentido, parece que tras caer ligeramente en 2020, pese al duro impacto de la pandemia, también muestra signos de recuperarse en 2021.

El eje comercial mundial ha girado hacia los flujos entre China y los Estados Unidos».

De hecho, parece que los intercambios que se realizan a mayores distancias, especialmente en los trayectos entre China y los Estadosy Unidos, han crecido más durante la pandemia que los que se realizan entre países vecinos, ámbito en el que mayormente se mueve el comercio internacional.

Queda a la espera de ver cómo afecta al comercio global la invasión rusa de Ucrania, una nueva crisis que afecta a todo el conjunto de la economía del planeta, toda vez que Rusia y Ucrania son, respectivamente, dos de los principales productores globales de petróleo y de algunos productos agrícolas fundamentales, como cereales y maíz.

El comecio internacional parece recuperarse lentamente tras la crisis sanitaria

China, la ¿nueva? potencia

Más allá de cuestionar la globalización, la pandemia ha puesto sobre el tapete las ingentes y estratégicas capacidades que ha ido acumulando China hasta hacerse con un lugar destacado por derecho propio en la economía mundial.

En concreto, informes estadounidenses señalan que China tiene identificado el transporte marítimo como un interés nacional vital, en el que el Gobierno ha ejercido un control cada vez más significativo.

De hecho, estos mismos análisis reflejan que los tres mayores fabricantes chinos, que son empresas publicas, controlan más del 86% del suministro mundial de chasis intermodales y esas mismas empresas fabrican más del 95% de los contenedores en el mercado mundial, según un informe oficial del Gobierno estadounidense.

Esto, según el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, condiciona profundamente el mercado pese al interés que tienen los exportadores chinos en mantener las exportaciones de mercancías.

De igual manera, el trabajo señala posibles injerencias de las autoridades chinas en los flujos internacionales de contenedores durante la pandemia con el fin de beneficiar al país en un contexto de fuerte crisis sanitaria global que ha derivado en sendas crisis sociales y económicas.

Algo parecido, aunque no tan evidente, pasa en el comercio electrónico, un segmento en el China copa la mitad de las ventas del comercio minorista on-line, según la Unctad, con algunos de sus plataformas de e-commerce colocadas entre las que mayores volúmenes de negocio generan.

Globalización, motor de prosperidad

Tras el paréntesis de la crisis sanitaria, parece que los volúmenes de comercio internacional se han recuperado a finales de 2021.

De hecho, incluso habrían recuperado las cifras que se registraban en 2019, antes del impacto de la pandemia.

Sin embargo, la crisis parece lejos de cerrarse definitivamente, sobre todo con la invasión de Ucrania, aunque, en todo caso, como señala el Índice de Conectividad Global de DHL, la globalización puede actuar como acelerador de la recuperación, especialmente si se toman medidas para reparar las vulnerabilidades que ha dejado al descubierto la pandemia.