La teoría que Charles Darwin planteó en el siglo XIX con el tiempo ha ido ganando solvencia hasta convertirse en irrefutable. Algunos de los puntos más interesantes para mí y en los que voy a basar este artículo: los recursos son limitados; sobreviene una lucha por la supervivencia; los menos adaptados a los nuevos tiempos tienen menos probabilidades de sobrevivir; esto da como resultado cambios para adaptarse. Este es el proceso de selección natural.

Trasladando estas reflexiones a las organizaciones, podemos encontrar una enorme similitud en sus principios básicos. Es normal, ya que las organizaciones son principalmente conjuntos de personas actuando de un modo, teóricamente, coordinado. Hablo de organizaciones donde se incluye a empresas, estados, partidos políticos, sindicatos o asociaciones.

Dos siglos después de su formulación lo primero que ha cambiado, aplicando la teoría a las organizaciones, es la rapidez con la que se produce la evolución, especialmente acelerado todo por las crisis.

Ya sean estas financieras como la del 2008, pandémicas como la del Covid, de las cadenas de suministro como la que provocó la anterior con los agravantes del atasco en el canal de Suez o las consecuencias del Brexit, o la actual cuando aún no habíamos salido de las anteriores debida a la invasión Rusa a Ucrania que está agravando la preexistente crisis energética.

Consecuencias inmediatas son por ejemplo la tremenda velocidad con la que se están produciendo cambios de enfoque en innovación, principalmente en el campo de la transformación digital, enormemente transcendente.

Son continuas las noticias relativas a iniciativas en este terreno, en grandes empresas, organismos públicos y administraciones, Pymes y microempresas. Las organizaciones y asociaciones empresariales de todo tipo se han sumado a esta corriente para facilitar e impulsar los cambios, con más o menos acierto y se me ocurren muchos ejemplos.

Las claves del éxito o fracaso residen principalmente en las capacidades, perfiles y habilidad de sus dirigentes. En nuestro sector las calificaría de debilidades. Urge un cambio de paradigma y mucho más de capitanes de estos barcos, con capacidad de liderar con energía, motivación y aptitudes acordes con los tiempos.

Ya saben lo que dice el refrán, “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”

Sirva esta reflexión como homenaje al editor de este medio por su continuo esfuerzo en estos últimos 10 años para mantenernos informados y motivados a diario a todos los que vivimos el sector.

Enhorabuena Ricardo.