España necesita con urgencia una red intermodal eficiente. Es la conclusión a la que llegan una y otra vez los estudios realizados al respecto, pues combinar las ventajas inherentes a los diferentes modos de transporte permite una importante reducción de costes, al favorecer un mejor aprovechamiento de las capacidades de los sistemas de transporte, la disminución de la congestión de las redes y la contaminación, y la reducción del consumo energético y de materias primas.

Sin embargo, el transporte ferroviario de mercancías, que es clave para lograr estos objetivos, sigue sin alcanzar una cuota modal similar a la de otros países europeos, salvo en algunos circuitos específicos y en algunos corredores ferroportuarios.

Según recoge un estudio de la Asociación Española del Transporte, España dispone de infraestructura ferroviaria suficiente para que la participación de su ferrocarril en el transporte de mercancías fuera muy superior al actual.

Además, su posición geográfica, en un extremo de la UE, y la globalización mundial, que ha dado como resultado un mayor movimiento de mercancías a mayor distancia, posicionan a la Península Ibérica para ser la “plataforma logística de Europa”, lo que debería dar como consecuencia, un mayor volumen de transporte de mercancías por ferrocarril.

Factores clave

Sin embargo, varios son los factores que han impedido hasta el momento un desarrollo como el esperado, empezando por la prioridad que se ha dado durante mucho tiempo a las inversiones en alta velocidad en el sector viajeros, y al abandono sufrido por las líneas convencionales.

En este contexto, en una reciente conferencia organizada por la Unión de Operadores de Transporte Comodal y la Fundación Corell, con el apoyo de la Asociación del Transporte Internacional por Carretera, apuntaban que aunque la red de alta velocidad española ya engloba más de 3.400 kilómetros, hay muchas líneas antiguas con poca demanda de viajeros.

Sin embargo, esto podría suponer una oportunidad para privatizar secciones para el transporte de mercancías, con el compromiso de las empresas de mantener la red en su integridad.

De este modo, los errores de una sobreinversión en larga distancia podrían aprovecharse para optimizar el tráfico de mercancías por ferrocarril en España y su rentabilidad, ya que el Estado no tendría que sufragar el mantenimiento.

El Gobierno destinará 75 millones en ayudas al fomento de la intermodalidad.

Precisamente, en AET apuntan que la dependencia a nivel político de la empresa pública, con los frecuentes cambios organizativos que ello supone, supone un problema para la consolidación de un plan estratégico para el transporte ferroviario de mercancías.

También señalan la existencia de una amplísima oferta de carretera, muy dispersa y por tanto muy competitiva, que arrastra al sector a rentabilidades casi nulas y que hace poco competitivo al ferrocarril.

A ello se añade la ausencia de la obligación de interiorizar los costes externos del transporte, donde el ferrocarril se manifiesta como el medio más sostenible. Por último, conviene apuntar la falta de una oferta intermodal multicliente atractiva, que facilite a las empresas de transporte por carretera el acceso al ferrocarril.

Soluciones a medio plazo

De momento, el plan del Gobierno pasa por la puesta en marcha de la iniciativa ‘Mercancías 30’, un programa de apoyo al sector que persigue aumentar su actividad y apuesta por la intermodalidad. Con él, se pretende duplicar la cuota del ferrocarril en el transporte de mercancías en España para 2030, para llegar al 10% desde el 3% actual.

En este sentido, el Ejecutivo considera que el transporte de mercancías en ferrocarril es casi cinco veces más eficiente que la carretera y sus emisiones directas son 12 veces menores en ‘pauta no urbana’.

Se sigue avanzando en la puesta en marcha de nuevas terminales intermodales en España, situadas en puntos estratégicos próximos a los orígenes o destinos de las cargas, con buena accesibilidad y conectividad”.

Para ello, se está definiendo un paquete integral de medidas a corto y medio plazo, con un importe que superará los 8.000 millones de euros en los próximos años, gracias, principalmente, a las inversiones previstas a través del Plan de Recuperación.

Además, dentro de su plan de ayudas para digitalizar y descarbonizar el transporte de mercancías, que contempla una inversión de 520 millones, se prevé una línea de 75 millones para el fomento de la intermodalidad.

Entre las acciones que se plantean, destaca la eliminación de barreras a la interoperabilidad ferroviaria, la adaptación de locomotoras a varias tensiones o, la construcción, mejora o adaptación de cargaderos o terminales intermodales ferrocarril-carretera.

Por otro lado, se sigue avanzando en la puesta en marcha de nuevas terminales intermodales en el país, situadas en puntos estratégicos próximos a los orígenes o destinos de las cargas, que cuenten con una buena accesibilidad y conectividad, pues es en ellas donde se desarrollan las actividades que proporcionan el valor añadido a la cadena de transporte. l