La credibilidad de las empresas en España se sitúa en 52,2 puntos sobre 100, un aprobado justo que refleja una confianza limitada y condicionada en el tejido empresarial por parte de la ciudadanía, según el Índice Lasker de Credibilidad Sectorial.
En particular, los sectores directamente ligados al consumo diario, como la alimentación y el comercio clectrónico, son los más creíbles, mientras que, en el polo opuesto, se sitúan los sectores con servicios más complejos, percibidos como opacos o difíciles de entender, y con menor competencia como el financiero, el energético o el inmobiliario.
Según este análisis, la credibilidad se apoya principalmente en el funcionamiento real del servicio o la experiencia de producto y en factores como información clara, cumplimiento de la promesa y atención ante incidencias, más que en los mensajes o valores declarados.
Por contra, la credibilidad se resiente en aquellos sectores que han sufrido crisis recientes como las preferentes en el caso del financiero; la burbuja inmobiliaria o el acceso a la vivienda, en el inmobiliario.
Valores de confianza
Transparencia, honestidad, empatía, sostenibilidad y compromiso ético y social son los valores que más contribuyen a la credibilidad de las empresas, aunque no todos pesan igual en la percepción final de los ciudadanos.
De acuerdo con el Índice Lasker, la transparencia (53,7 puntos) y la honestidad (53,5) se sitúan como los dos grandes pilares de la credibilidad empresarial, mientras que la empatía se sitúa en tercer lugar (53 puntos).
Por otro lado, a pesar de la creciente sensibilidad social hacia el medio ambiente, los encuestados siguen percibiendo una brecha entre lo que las empresas declaran y lo que realmente hacen.
Consecuentemente, aunque la sostenibilidad (52,1 puntos) es un valor de referencia para los ciudadanos a la hora de evaluar el tejido empresarial, este pilar solo refuerza su credibilidad cuando está respaldado por acciones tangibles, medibles y consistentes en el tiempo.
Por último, el compromiso ético y social aparece como el valor con menor impacto entre los atributos que hacen a una empresa más creíble, percibiéndose cierto escepticismo hacia las iniciativas corporativas vinculadas a causas sociales si se asocian a una estrategia de imagen más que a una convicción real.