Desde el pasado 1 de noviembre, en Austria está en vigor una norma que obliga a mostrar el certificado covid a todas las personas que tengan contacto físico con otras personas en su lugar de trabajo ya sean empleados o empresarios.

De este modo, solo podrán acceder a los lugares de trabajo si se han sometido a una prueba de diagnóstico de la enfermedad, ya sea de antígenos de no más de 24 horas, una PCR de no más de 72 horas o una prueba oficial de anticuerpos de no más de 90 días.

De igual modo, también podrán acceder quienes se hayan recuperado del virus en los últimos 180 días, así como aquellos que estén vacunados.

La normativa es de aplicación también a los profesionales del transporte, ya sean de de mercancías o de pasajeros, aunque no se consideran contactos físicos un máximo de dos al día, que tengan lugar al aire libre, y si cada contacto no dura más de 15 minutos, por ejemplo, los que se da entre conductores profesionales.