España ha llegado tarde a China, pero aún hay grandes oportunidades de mercado, a pesar de los inconvenientes que presenta, como son las diferencias culturales y de idioma, así como las costumbres comerciales.  Estas diferencias requieren de un esfuerzo económico y de trabajo, pero también contar con un socio local o bien un partner con experiencia en este mercado para facilitar la penetración en el mismo.

Esta es una de las conclusiones de la mesa redonda organizada por DHL sobre los mercados asiáticos, sus oportunidades y recomendaciones para tener éxito en la internacionalización en la región.

En este sentido, sólo el 1,75% de las exportaciones españolas se dirigen a China, mientras que el 50% del crecimiento mundial procede de los países asiáticos. Actualmente China es un país principalmente exportador, pero con un alto potencial de consumo, sobre todo en e-commerce; además, los compradores chinos buscan comprar productos originales, no imitaciones.

Por ello, para una empresa española que quiera internacionalizar su actividad hacia China, una visión y estrategia a largo plazo es fundamental. La flexibilidad, la paciencia y crear fidelización y relaciones comerciales consistentes son aspectos muy importantes.

Por otro lado, la planificación es un factor a tener en cuenta, ya que actualmente los puertos y aeropuertos chinos están en una situación de gran congestión, por lo que es necesario intentar ampliar los plazos de los pedidos, lo cual también ayuda a optimizar costes.

También existen diferentes «tópicos» sobre el mercado chino que no se ajustan a la realidad. La idea de que en este país se produce barato y con baja calidad es un hecho que hoy en día ha cambiado radicalmente. China es un país con un alto índice de competitividad y mucha preparación y formación, que exporta productos de calidad, como por ejemplo, en el sector tecnológico.

Sin embargo, es más sencillo comprar que vender en China, ya que, para la venta es necesario realizar un profundo estudio de mercado con el fin de analizar la viabilidad del producto que se va a exportar. Además, aunque las barreras arancelarias se han reducido desde que el país entró a formar parte de la OMC, los etiquetados, homologaciones y estar registrado como exportador requieren de procesos burocráticos más complejos.

En conclusión, a pesar de que España ha llegado tarde a China, debido a que durante años ha mirado más hacia el mercado iberoamericano por sus vínculos culturales, aún hay un gran potencial de oportunidades para las empresas dispuestas a apostar por este destino, siempre con una adecuada estrategia, planificación e ir de la mano con el socio adecuado, según las conclusiones extraídas por DHL.