Esquema de acceso ferroviario sur al puerto Barcelona

Esquema de acceso ferroviario sur al puerto Barcelona

La ministra Ana Pastor ha puesto la primera piedra de los nuevos accesos viarios al puerto de Barcelona, 9,2 kilómetros que conectarán directamente la autovía A-2 con el puerto a partir del año 2018.

La ministra ha anunciado que las obras de construcción de los nuevos accesos viarios al puerto de Barcelona durarán 40 meses y supondrán una inversión de 142 millones de euros.

Tras finalizar los trabajos, la carretera tendrá dos carriles de circulación por sentido y permitirá el acceso directo al puerto desde la autovía A-2, sin pasar por la ronda Litoral. Para ello, discurrirá por encima del acceso de FGC de mercancías para conseguir llegar hasta el puerto.

Además, el proyecto prevé la construcción de varios viaductos para salvar elementos como la autovía C-31, una subestación de Endesa y las vías de tren de Adif.

Pastor ha explicado que los nuevos accesos «evitarán a diario los embotellamientos que hay en esta zona, el tráfico pesado mezclado con el de viajeros, generando una mayor calidad de vida para los ciudadanos y una mayor competitividad para el puerto».

La ministra también ha explicado que se está trabajando para intentar desplazar al interior las terminales de mercancías para que el puerto «conviva más con la ciudad y sea un dinamizador».

Accesos ferroviarios

En cuanto a los accesos ferroviarios al puerto, Pastor ha manifestado que «están muy avanzados». Sin embargo, el consejero de Fomento de Cataluña, Santi Vila no ha compartido esa misma opinión y ha reclamado estos accesos, ya que «con los accesos viarios no es suficiente para garantizar la proyección del puerto». 

Ha recordado que hace poco más de un año se firmó un acuerdo con FGC y el puerto de Barcelona y «lamentablemente no se ha avanzado mucho desde entonces. Un retraso sin justificación que no puede esperar más».

A pesar de ello, se ha mostrado satisfecho con el inicio de las obras de los accesos viarios y ha asegurado que «hoy culmina un proceso de gran trascendencia para el puerto de Barcelona, que se alargaba desde 2007 y que, finalmente es ya una realidad».