El sector ferroviario de CC.OO. ha anunciado que uno de los objetivos impuestos por Adif a sus trabajadores es conseguir que la empresa ferroviaria se divida en dos sociedades antes de finalizar 2013. Para el sindicato, esta medida se adopta para disfrazar la deuda y que no compute como deuda del Estado.

La división prevé que dos sociedades acojan dos tipos de actividad: la que se podría denominar actividad «rica», como es la de alta velocidad, con un ratio de cobertura del 52%, y la actividad «pobre», relativa a la red convencional, con un ratio de cobertura del 33%.

Para la plantilla, parte del salario variable de este año dependerá de que se consiga esa división. Por ello, CC.OO. ha pedido una reunión urgente del Comité de Empresa para pronunciarse al respecto,, y añade que hasta ahora esta medida no se había confirmado con rotundidad, pero que sigue la dinámica del RD Ley 22/2012, donde se prevé la segregación de Renfe en cuatro sociedades.

La excusa es la exigencia del Sistema Europeo de Contabilidad (SEC), que reclama a la compañía pública que al menos la mitad de sus ingresos lo sean por ventas en el mercado -para no computar su deuda como deuda del Estado-, algo que con la actual configuración no han conseguido alcanzar, ya que los ingresos que le llegan a ADIF del Estado no se consideran ingresos de mercado”, opinan desde CCOO.

Según se indica en un comunicado emitido por el sindicato, no se trata de mejorar la gestión y abordar el futuro de la empresa con fortaleza, sino de utilizar una artimaña legal sin otro sentido que tapar deficiencias en la gestión y disfrazar la deuda, para que ésta no compute como deuda del Estado.

El secretario general del sector Ferroviario de CC.OO., Manuel Nicolás Taguas, ha anunciado que “se va a recurrir a las vías legales para intentar evitar lo que parece, a todas luces, una estrategia más de debilitamiento de la empresa pública para facilitar la entrada del capital privado, algo que en el marco de la Federación Europea de Trabajadores del Transporte (ETF) ya se rechazó, en muchas ocasiones por la práctica del ‘dumping social’”.

Además, Taguas ha recordado que la reducción, en 2013, del presupuesto para inversiones ferroviarias en un 19% respecto a 2012, y de un 58% desde 2010, no es un buen augurio para consolidar un ferrocarril de calidad, que equilibre el acceso de la ciudadanía de todas las regiones con un mínimo de garantía de calidad, seguridad y equidad.

Por otra parte, Comisiones Obreras recuerda que en Francia y Alemania, que son los países europeos con mayor potencia de gestión ferroviaria, la administración pública de ambos países ha mantenido la calidad del servicio mediante la influencia de las empresas públicas, que están contratando más trabajadores.