Un creciente número de países está empezado a prohibir los ‘scrubbers’ de ciclo abierto que utilizan agua del mar en la depuración de los gases de escape. Algunos estudios demuestran que no tienen un impacto real en el medio ambiente, mientras que otros mantienen que sus efectos en las especies marinas pueden ser perjudiciales.

En cualquier caso, existen diferentes motivos para establecer estas medidas, pues los ‘scrubbers‘ de ciclo abierto no son efectivos en aguas con poca alcalinidad, como ríos o vías interiores. Además, algunos puertos privados están introduciendo estas prohibiciones que no necesariamente están relacionadas con el aspecto medioambiental, según explican desde Yara.

No obstante, los sistemas de ciclo abierto aún son viables en el 80% o 90% del transporte marítimo, y está demostrado que las soluciones híbridas funcionan como máximo el 15% del tiempo en el modo de ciclo cerrado. Sin embargo, si el buque está operando en aguas donde está prohibido el ciclo abierto, los propietarios quieren asegurarse de que podrán utilizar los ‘scrubbers’.

No existe una solución válida para todos los casos, sino que las características del buque y sus funciones comerciales determinarán la elección de una u otra, si bien las recientes prohibiciones podrían llevar a algunos armadores a elegir soluciones híbridas.

Mientras, continúan las investigaciones para averiguar los efectos de la descarga en el mar de las aguas utilizadas por estos sistemas. La gran mayoría de los armadores han estado recabando también información de sus flotas, que les servirá para tomar una decisión.

Por su parte, Yara se ha involucrado en un proyecto de investigación con la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia, para probar un sistema conjunto de limpieza de los óxidos de azufre y los de nitrógeno. Además, se están investigando su posible uso para aplicaciones marítimas y terrestres.