Comisiones Obreras estima que las medidas de Madrid Central son "discriminatorias".

Madrid Central empieza a funcionar el 30 de noviembre.

La ciudad de Madrid es el auténtico centro neurálgico de una región de más de seis millones de personas. Cualquier medida con impacto sobre la movilidad de bienes y personas que se tome en sus calles repercute no solo en los propios madrileños, sino que también afecta a los de los municipios limítrofes y a los muchos visitantes que tiene la ciudad.

Precisamente por esta magnitud, estas medidas, independientemente de que sean buenas, malas o regulares, requieren de una planificación y un consenso que no tiene la propuesta de Madrid Central.

Es más, en los últimos días, hasta los socialistas de Madrid, que mantienen en el Ayuntamiento de Madrid al gobierno municipal de Manuela Carmena, han renegado públicamente del proyecto de instauración de un área de acceso restringido en el centro de la capital.

En este sentido, el PSM se muestra favorable a Madrid Central, un proyecto que, a su juicio, mejorará la calidad de vida de los habitantes del distrito centro de la ciudad y la calidad del aire de toda la ciudad, pero, al mismo tiempo, alerta de que el proyecto necesita un mayor desarrollo que debe implicar, entre otros aspectos, un refuerzo del transporte público en las 472 hectáreas afectadas y un período transitorio de adaptación.

Pese a todo, el Ayuntamiento sigue adelante con la entrada en vigor de Madrid Central, prevista para el próximo viernes 30 de noviembre, aunque el proyecto aún está pendiente de que los Tribunales se pronuncien sobre las medidas cautelares de suspensión que ha solicitado la Comunidad de Madrid conforme al recurso contencioso-administrativo presentado la semana pasada.