Si hay algo que caracteriza al comercio electrónico de manera fundamental es su vocación internacional, una circunstancia que se expresa en su capacidad para saltar con facilidad fronteras y alcanzar en cuestión de días puntos geográficos que se encuentran localizados en la otra punta del globo.

Con la evolución que está viviendo el e-commerce en los cinco últimos años, esta posibilidad de posicionarse en mercados remotos se ha extendido a pequeñas y medianas empresas, dejando de ser algo que solo podían hacer multinacionales, con grandes estructuras y agentes sobre el terreno que les permite estar presente en diversas partes del planeta.

En este sentido, iniciativas de los grandes e-tailers internacionales en diferentes escalas han conseguido que las PYMEs también tengan la posibilidad de llevar sus productos a mercados exteriores sin tener que recurrir a una compleja operativa que podría poner en riesgo sus cuentas.

El gigante chino del comercio electrónico ya hace tiempo que decidió abrir su ‘marketplace’ a las pequeñas y medianas empresas españolas, a través de su filial AliExpress, con el fin de que tuvieran presencia de cara al consumidor chino, con la colaboración de Correos.

De igual modo, ICEX y JD.com han firmado un acuerdo de colaboración con el fin de facilitar y promover la internacionalización de las empresas españolas a través del comercio electrónico en el mercado chino mediante su participación en las plataformas digitales de la compañía china, con lo que el instituto oficial busca facilitar el acceso de las empresas españolas a este canal en las condiciones más ventajosas posible, reduciendo los costes de entrada y permanencia que suelen ser elevados.