El comercio electrónico ha crecido un 16% en el año 2019. Esto refleja un mercado claramente en expansión, en el que sin embargo, los costes logísticos siguen siendo manteniéndose muy elevados.

Así lo refleja un informe de Transport Intelligence, según el cual el mercado de la logística del e-commerce moverá más de 500.000 millones en 2024. A pesar de ello, es poco probable que los proveedores logísticos puedan aprovecharse de este crecimiento, ya que sus costes logísticos les suponen alrededor de un 15% de las ventas desde hace casi una década.

Los operadores realizan grandes inversiones en infraestructuras, tecnologías y automatización para mejorar su eficiencia y obtener un mayor valor de sus operaciones. El problema está en que los retailers trasladan la presión a sus socios de la cadena de suministro, ofreciendo precios cada vez más bajos con una calidad de servicio mucho mayor.

Esto supone que los márgenes de los operadores son cada vez más escasos. Sin embargo, deben seguir adaptándose a las expectativas del consumidor para evitar que las ‘start-ups’ con grandes desarrollos tecnológicos les acaben ganando terreno.

En este sentido, tanto los proveedores de servicios logísticos como los retailers tienen que seguir apostando por mejorar su eficiencia en la preparación de pedidos. Además, es importante que puedan adaptarse a las compras a través del móvil y que ofrezcan soluciones alternativas de entrega.