El diésel se establece como opción rentable para el medio ambiente y el sector transporte

Tradicionalmente se ha gravado menos al diésel al considerarse que era más eficiente y menos contaminante.

La subida fiscal del diésel tendrá un coste de 670 millones de euros anuales para los conductores, si bien los que dependan del uso de un vehículo de este tipo para su profesión no se verán afectados por el aumento del precio.

Desde el Gobierno aún no han aclarado cómo aplicarán esta excepción a los correspondientes colectivos, según recoge el diario El Economista, aunque se sabe que la tributación que recae sobre el gasóleo de uso profesional y el gasóleo bonificado no sufrirá ninguna variación, para que los usuarios puedan tener más tiempo de adaptación al uso de otros combustibles.

Está claro que esta medida beneficiará al sector del transporte de mercancías por carretera, al transporte de pasajeros y a los taxis, así como a aquellos que emplean maquinaria agrícola. Sin embargo, el Ejecutivo no ha mencionado en ningún momento a los autónomos o pymes que necesitan utilizar sus vehículos en el desarrollo de su actividad, como sucede en áreas como la construcción.

Tampoco se encuentran en las mismas condiciones el transporte pesado y el ligero, en el que se utilizan vehículos de menos de 7,5 toneladas de MMA y que no cuenta a día de hoy con un gasóleo profesional que le permita diluir el impacto de esta subida impositiva.

Aunque tradicionalmente se ha gravado menos el diésel al considerarse que resultaba más eficiente y menos contaminante, desde la Administración no piensan dar marcha atrás en esta medida, que supondrá un gasto medio de 3,3 euros más al mes para los conductores que utilicen diésel.

El Gobierno, que no considera que esta subida vaya a afectar mucho al bolsillo de los consumidores, no descarta equiparar más adelante el nivel de impuestos que soporta el gasóleo con el que ya tiene la gasolina.