Desde hace algo más de un año, el sector de carga aérea vive atrapado entre la falta de oferta provocada por la drástica reducción en los vuelos comerciales y el incremento que se ha producido en la demanda, primero por la necesidad de suministros médicos y después por el continuo y fuerte ascenso del comercio electrónico.

En este contexto, las perspectivas a corto plazo sobre el futuro de la carga aérea son extraordinariamente inciertas.

Según un reciente análisis elaborado por Transport Intelligence, por un lado, es probable que la demanda subyacente del crecimiento económico sea bastante alta, y los niveles de inventario, en particular, respalden un crecimiento vigoroso en el mercado estadounidense, que podría actuar como elemento tractor a nivel global.

Sin embargo, la demanda en el resto del mundo probablemente será más volátil, con una fuerte demanda de exportaciones a los Estados Unidos desde Europa, pero con incertidumbre sobre la recuperación europea.

De igual modo, Transport Intelligence estima que el mayor problema a que se enfrente el sector no está en la demanda, sino que se encuentran en la oferta, toda vez que prevé que, en un primer momento, las aerolíneas podrían centrarse en los servicios más rentables, con lo que la capacidad seguiría constreñida.

Por otra parte, a largo plazo el análisis estima que el sector de carga aérea se encuentra inmerso en un profundo proceso de transformación.

En este sentido, se considera probable que se produzca una consolidación en el mercado, lo que reducirá tanto la competencia como la capacidad, aunque también es posible que la demanda de transporte de carga aérea siga siendo fuerte, empujada por el comercio electrónico.