El III Foro Corell, centrado en el futuro inmediato de la tecnología para la movilidad, ha acogido la presentación de un nuevo índice elaborado por el Observatorio de la Transición Energética en la Movilidad, OTEM, para medir la evolución del sistema energético español y el ritmo de descarbonización del transporte por carretera.

Alberto Camarero, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, ha sido el encargado de presentar esta herramienta, que se antoja fundamental en la hoja de ruta de la descarbonización que establece el Pacto Verde Europeo.

A través del Think Tank Movilidad, del que también forma parte Camarero, se está realizando un trabajo en varias fases, que se inició con un análisis de la movilidad en España y su relación con la energía.

Esa ha sido la base para el desarrollo del indicador, que permitirá verificar el proceso de descarbonización de la economía europea y analizar sus consecuencias, para finalmente definir los posibles escenarios y hacer análisis de sensibilidad de las diferentes variables.

El objetivo es poder realizar propuestas sobre el parque de vehículos y su distribución energética. También servirá para la toma de decisiones por parte de la Administración y de las empresas de automoción y energía.

Criterios para la medición

En el desarrollo del índice OTEM, se ha recopilado la información de los últimos 20 años sobre el parque, según el tipo de vehículo y la tecnología utilizada, para hacer una proyección, teniendo en cuenta normativas y grado de implementación de las diferentes tecnologías, así como ciertos valores económicos.

La idea es poder calcular las emisiones de los diferentes contaminantes elegidos para establecer un modelo que permita realizar una estimación anual de las emisiones. En este sentido, se dividirá el parque entre automóviles, vehículos de menos de 3,5 toneladas, vehículos de más de 3,5 toneladas, autobuses y motocicletas.

En cuanto a las tecnologías, se valorarán la gasolina, el gasóleo, el GLP, la electricidad y el hidrógeno, teniendo en cuenta las emisiones de CO2, NOx, SOx y material particulado. La movilidad se medirá en toneladas por kilómetro transportadas o los viajeros por kilómetro, tomando como referencia a nivel económico el PIB.

Todo ello permitirá determinar y validar el modelo de emisiones, para realizar un correcto seguimiento y en caso de no estarse cumpliendo los objetivos, realizar propuestas al respecto. Si las emisiones reales son menores de lo que marca el indicador, se debería seguir por esa línea, mientras que si superan las del indicador, comenzarían a estudiarse los posibles escenarios para solucionarlo.