La Autoridad Portuaria de Bilbao ha querido pronunciarse tras el inicio de la huelga del sector de la estiba el día 9 de octubre, para apoyar la solicitud de arbitraje al Preco, el servicio público de mediación del País Vasco, que han realizado desde Bilboestiba.

Aunque defienden que la huelga es un instrumento legal y su convocatoria es siempre respetable, desde el puerto creen que «debe ser el último recurso» y estar sostenida en fundamentos objetivos razonables, condicionamientos que en su opinión no se dan en situación actual.

Además, creen que «no se puede elegir peor momento» para realizarla, en plena pandemia y en una situación económica tan delicada. El organismo portuario llama a ambas partes a llegar a acuerdos para evitar las consecuencias derivadas de estos paros, que sufrirá toda la comunidad logístico-portuaria y las empresas que necesitan los servicios del puerto.

En este momento, el servicio de estiba está «poniendo palos en la rueda de la necesaria recuperación«, cuando ninguna actividad económica puede soportar una situación de preavisos de huelgas, crispación laboral permanente y huelgas una detrás de otras.

Sin embargo, ya se ha demostrado a lo largo del tiempo que «un cierre del conflicto en falso, no es la solución» y termina afectando a la calidad del servicio. Su conclusión es que los problemas vienen por la no aceptación de las nuevas realidades, normativas y operativas, la falta de productividad y competitividad, y la incapacidad de llegar a acuerdos.

Graves consecuencias

La intención de los sindicatos es prorrogar la huelga hasta el 9 de noviembre, lo que conducirá a una gran pérdida de tráficos, que serán desviados a otros puertos. A esto se añade la situación del sector manufacturero, que no podrá recibir materiales y piezas esenciales, ni entregar sus productos en las fechas acordadas.

«Si falla un eslabón clave, la cadena se rompe y con ella caemos todos«, lamentan desde la Autoridad Portuaria, que confiaba en captar nuevos tráficos de cara al Brexit. Aunque a mediados de año, se calculó un descenso del 11% para 2020, los datos siguen empeorando y las perspectivas son «francamente negativas«.

Consideran, por tanto, que las consecuencias del conflicto pueden llegar a ser «dramáticas y dolorosas«, y apelan a la responsabilidad de los estibadores para realizar sus reivindicaciones de acuerdo a la legalidad vigente sin menospreciar al resto de los colectivos y sin perjudicar su derecho al trabajo.

Bilboestiba, dispuesta a negociar

Desde la Sociedad de Estiba y Desestima del puerto, conocida como Bilboestiba, han reiterado su voluntad negociadora, pero insisten en que no ofrecerán a los estibadores el monopolio de la contratación, cuestión que por cierto, se está dirimiendo ante la CNMC a petición de Anesco y los sindicatos.

La última oferta que han propuesto a los trabajadores consiste en la realización de 250 turnos anuales obligatorios, respetando las horas máximas al año de trabajo, la regulación del descanso semanal, con la garantía de un mínimo de dos días de descanso cada siete, la reducción del salario del Grupo 1 y la puesta en marcha de un plan contra el absentismo por la vía de la unificación de pluses.