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Para superar los retos actuales, las compañías de transporte apuestan por la tecnología y la innovación.

La Unión Internacional del Transporte por Carretera, IRU, ha realizado una encuesta entre 450 operadores de transporte de Europa, los Estados Árabes del Golfo y Asia, a los que ha preguntado sobre sus miedos y aspiraciones.

Más del 57% cree que la incertidumbre geopolítica actual supone la mayor amenaza para el sector, tanto en lo concerniente a una posible guerra comercial a nivel internacional como en lo relativo al Brexit. La falta de acuerdo en este asunto dejaría al transporte en una difícil situación, que podría tener consecuencias fatales para industria.

El riesgo de recesión global y el desafío que implica adaptarse a una demanda muy cambiante es otra de las fuentes de preocupaciones de los operadores, aunque también son muchos los que se mantienen ya alerta por la futura entrada en vigor del Paquete Europeo de Carretera.

Para superar los retos actuales, las compañías apuestan por la tecnología y la innovación, que resultan claves para su supervivencia a largo plazo. No en vano, tres cuartas partes confían en que los camiones autónomos sean una realidad en las carreteras durante la próxima década y cerca de un tercio sostiene que estarán disponibles en cinco años.

Sus preocupaciones en este ámbito residen fundamentalmente en los costes y la inversión que requieren este tipo de vehículos, y la falta de conocimientos para su utilización. Además, para el 80%, las soluciones relacionadas con la gestión de flotas y las plataformas telemáticas que se están desarrollando permitirán impulsar la productividad.

Más seguridad

Mientras, el 92% reclama avances relacionados con la seguridad, como los programas de estabilidad electrónicos, los sistemas antibloqueo de frenos, los sistemas de comunicación entre vehículos y otras tecnologías que pueden ayudar al transportista a eliminar el error humano en carretera, responsable del 85% de los accidentes.

Las principales oportunidades para el futuro del transporte se encuentran se encuentran, por este orden, en la seguridad, la automatización, la telemática, la accesibilidad a fuentes de datos abiertas y la sostenibilidad. Así lo ven los transportistas, que creen que mejorar las condiciones en que trabajan los conductores es fundamental para un transporte seguro.

Recomiendan también el uso de sistemas de transporte inteligentes y una mejor organización de las rutas. La digitalización de los procesos documentales también ha sido determinante para reducir su carga de trabajo y mejorar la eficiencia de sus operaciones.

En lo que respecta a la sostenibilidad, los operadores entienden que es necesario aumentar la eficiencia de los motores para lograr los objetivos medioambientales actuales, pero creen que los combustibles alternativos no han tenido por el momento un gran impacto en el sector y no los consideran como una opción viable para sustituir al diésel.