Para que el sector inmologístico funcione adecuadamente y las empresas puedan disponer de suelo e instalaciones adecuadas en las mejores condiciones y a precios de mercado es imprescindible que se engrase la colaboración público-privada, como pudo comprobarse en el último Desayuno Logístico organizado por GSE y Cadena de Suministro durante la edición 2019 del SIL de Barcelona.

Del debate cabe interpretarse que existen grandes diferencias de criterio entre unos municipios y otros a la hora de dar el visto bueno a actuaciones similares, algo que se achaca principalmente al diferente rodaje que suelen tener unos ayuntamientos u otros, según estén más o menos acostumbrados a que les lleguen proyectos para el desarrollo de naves logísticas.

Inversiones cuantiosas, plazos apremiantes

Esta situación puede suponer un fuerte riesgo para inversiones que requieren de plazos muy precisos, así como de ajustes en los costes, con el fin de sacar adelante proyectos en los que suelen estar involucrados múltiples actores y que requieren de una labor de orfebrería fina para que todo cuadre.

De igual modo, otros de los aspectos más limitativos a la hora de llevar a cabo desarrollos inmologísticos en España está relacionado también con la normativa de seguridad y contra incendios, especialmente garantista, incluso para aquellos casos que presentan soluciones técnicas adecuadas, y que, además, suele variar en función de las diferentes áreas geográficas, lo que dificulta el desarrollo de proyectos homogéneos, algo especialmente importante dados los tiempos que se manejan.

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La aplicación de las normativas de seguridad y contra incendios suele variar por zonas geográficas.

Esta situación, además, suele darse de la mano con una cierta lentitud, que contrasta fuertemente con la urgencia que suelen tener algunos de los clientes del sector inmologístico, que buscan tener almacenes en plazos muy cortos, lo que suele chocar con los trámites municipales y que puede traducirse en que algunos proyectos, valorados en fuertes sumas de dinero, inversiones y creación de puestos de trabajo, no acaben saliendo adelante por la falta de acuerdo.

Ante todo, seguridad jurídica

Por eso, uno de los elementos que más se valora en el desarrollo de proyectos inmologísticos está relacionado con la seguridad jurídica, un elemento imprescindible para bienes con largos período de amortización y que necesitan que los inversores tenga buena visibilidad hacia el futuro de que las condiciones en que se firmó un determinado proyecto se mantendrán en el tiempo, para evitar replanteamientos y la introducción de circunstancias sobrevenidas.

En definitiva, los promotores de inmuebles para naves logísticas necesitan administraciones cercanas, con una interlocución fluida y dialogante, que, sin renunciar a las exigencias de seguridad y respeto medioambiental que exige el marco jurídico, tengan la flexibilidad suficiente para permitir que los proyectos salgan adelante con el fin de asegurar las inversiones y permitir que los municipios en que se instalen cuenten con potentes focos de creación de empleo y, consecuentemente, de riqueza.