Entre el 9 de octubre y el 9 de noviembre, se han registrado 43 escalas menos en el puerto de Bilbao, lo que supone una caída del 21% respecto a los 30 días anteriores. Esto ha supuesto un descenso del 55% del tráfico de carga seca, del 67% de la mercancía general y del 54% de los contenedores durante la huelga de los estibadores.

El conflicto, sin embargo, parece lejos de resolverse. De hecho, Bilboestiba ha rechazado valorar la última propuesta de los sindicatos debido a que vulnera la legislación vigente.

En concreto, exige mantener las tareas complementarias o servicios comerciales en términos análogos al convenio actual, un planteamiento que ya ha sido declarado ilegal por Competencia, así como por las sucesivas sentencias de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.

La parte empresarial insiste en proponer un arbitraje porque es la única opción que demuestra una auténtica vocación negociadora. Conviene recordar, en este sentido, que durante la última ronda de contactos el comité de empresa decidió prolongar la huelga un mes.

En todo caso, las condiciones para entablar cualquier negociación pasan por desconvocar la huelga, recuperar los rendimientos de trabajo normales y permitir el trabajo de personal externo en las labores complementarias.

Desde la sociedad de estiba y desestiba han explicado que al impacto del incumplimiento de los servicios mínimos, hay que sumar también un ratio de absentismo de casi el 20%, del cual solo el 3% es atribuible al Covid-19.

Por otro lado, a causa de la negativa de los trabajadores eventuales de la ETT Randstad a trabajar los fines de semana, los fijos han hecho más turnos en noches y fines de semana, lo que conlleva un plus adicional.