Durante la última reunión del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Valencia celebrada este pasado martes, el presidente del puerto Aurelio Martínez, ha admitido unas previsiones de reducción en la cifra de negocio en torno a los 125 millones, frente a los 142 del ejercicio de 2019, lo que ha originado una revisión del plan de empresa previsto para 2020.

Esta reducción es consecuencia de una caída prevista en el tráfico de mercancías del 11% como consecuencia de la crisis económica derivada del coronavirus. El beneficio neto caerá a unos 6 millones, frente al superávit de 25 millones de hace un año.

Durante el primer cuatrimestre del año, por los muelles de la Autoridad Portuaria han pasado 1.725.000 contenedores y un volumen global de mercancías superior a los 25 millones de toneladas, que reflejan una reducción del 5,86% para los contenedores y del 4,83% respecto a las toneladas del primer cuatrimestre de 2019.

Estados Unidos refuerza su papel como primer socio comercial del puerto en tráfico de contenedores con un aumento del 5% frente a China, que registra un descenso del 8%. Según el presidente del puerto, en mayo se espera un nuevo desplome de tráficos, aunque confía que en junio comiencen a normalizarse los tráficos, como consecuencia de la paulatina vuelta a la normalidad.

Proyectos en marcha

En este contexto de incertidumbre y de caída de los resultados, la ampliación norte se mantiene según lo previsto, ya que a pesar de esta crisis “hay que estar preparados para tener la nueva terminal cuando llegue el momento de la recuperación”, ha apuntado el presidente portuario.

El proyecto de terminal de contenedores de 136 hectáreas de superficie, planificada por la multinacional Til-MSC con una inversión prevista de 1.100 millones de euros, ya se ha enviado a Puertos del Estado. Incluye la renuncia a ampliar en 500 metros el dique de abrigo y a realizar un dragado de 22,5 metros en el canal de acceso, por lo que ahora sólo falta el visto bueno de la Administración General del Estado para que la autoridad portuaria continúe con el plan de adjudicación de la infraestructura.

Queda pendiente de decidir la necesidad de elaborar una nueva declaración de impacto ambiental (DIA), que según el director del puerto Francesc Sánchez, se resolverá cuando se otorgue la concesión a TiL-MSC, ya que la actual es de 2007.

Otro proyecto que iniciará su andadura en breve es el de la subestación eléctrica, que con una inversión de 8 millones de euros, ya cuenta con el visto bueno de la administración autonómica, que da por finalizado dos años de trámites. Esta central, de 40 MW de potencia, para el suministro de energía eléctrica de la red a los buques atracados en el puerto, permitirá reducir sus emisiones durante su estancia en los muelles valencianos.