Ante la firme intención de la Diputación Foral de Guipúzcoa de implantar los peajes a vehículos pesados en la N-I, en Irún y el puerto de Echegárate, desde la asociación de transportistas vascos Guitrans señalan que el «transporte no puede asumir más peajes», por lo que se oponen al establecimiento del mismo, previsto para 2016. 

Según cifras de la asociación, sólo en Guipúzcoa han desaparecido 813 empresas de transporte desde el pasado 2008, reduciéndose el número de las mismas un 30% en siete años, lo que ha traído consigo la destrucción de 4.500 puestos de trabajo.

Por otro lado, también la antigüedad de flota de camiones muestra claramente «la magnitud de la crisis que está atravesando el sector», con una media de 12 años para los camiones rígidos y casi ocho para las tractoras.

Más allá de la crisis económica mundial de los últimos años, desde Guitrans señalan como causas «de esta debacle» el impacto del dumping social ejercido por empresas extranjeras, la imposibilidad para los transportistas de repercutir las subidas de costes a sus tarifas debido a dicha competencia desleal y la fuerte fluctuación del precio del carburante.

A estos se han de sumar los prolongados plazos de pago, que actualmente se sitúan en una media de 90 días, y que unidos a la falta de financiación tanto del activo circulante como de la inversión «han ahogado literalmente a las empresas de transporte».

Además, el aumento de la mercancía que se está produciendo actualmente está siendo transportada por camiones extranjeros, por lo que «las empresas de transporte que están creciendo no son las de aquí», afirman.

Pacto entre el sector y la Administración

El gran problema del sector, según Guitrans, es la imposibilidad de trasladar los costes a los precios, por lo que vienen demandando al Ejecutivo, desde hace años, un pacto entre sector y Administración que implique a las empresas cargadoras y que pueda sentar las bases de un proceso que racionalice la competencia.

«Necesitamos que se regulen mecanismos que posibiliten repercutir los costes reales en las tarifas garantizando los mínimos umbrales de rentabilidad que hagan viables las empresas en nuestro entorno», señalan desde la asociación.

En este contexto, los transportistas sentencian que poner peajes en una vía neurálgica como la N-1, principal conexión del País Vasco con Francia y con el centro de España, y establecer subidas del 3,5% en los peajes ya existentes«es poner de nuevo el transporte en la picota».