En el contexto actual de la crisis sanitaria por el coronavirus, a juicio de Bimco (Baltic and International Maritime Council), otros dos factores van a marcar la evolución de la demanda de transporte marítimo, con el horizonte de una desaceleración más pronunciada de la habida tras la crisis financiera de 200.

En este sentido, las tensiones geopolíticas inciden directamente en la bajada del precio internacional del petróleo, circunstancia que, a su vez, incide en un incremento de la demanda de transporte y de buques para almacenamiento de crudo a flote, lo que ha llevado los fletes spot de petroleros a niveles de récord.

Al tiempo, persisten las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China, por lo que se hace necesario luchar contra la propagación del coronavirus, sin perder de vista la preparación de la fase de vuelta a la normalidad.

En ese momento se necesitarán necesarias medidas de estímulo económico que mantengan el nivel adquisitivo de empresas y particulares para intentar paliar el desastre económico que está generando la pandemia.

En el sector petrolero se da, junto con la caída de precios, un descenso acusado en el consumo de crudo a todos los niveles, al disminuir la actividad económica en general, que está a su vez generando problemas en el almacenamiento del petróleo, que de seguir así y a juicio de los expertos, podría llegar al colapso del mercado, a no ser que los productores lleguen a un acuerdo para cerrar la espeta y disminuir drásticamente la producción.

En el ámbito de los graneleros, el descenso de la demanda en China va a impactar de manera negativa en los datos anuales.

Respecto a los portacontenedores, China ha empezado a recuperar su capacidad de producción y se encuentra ya en torno al 75%, pero habrá que ver como se comporta la demanda en el medio y largo plazo