España aún tiene mucho por hacer si quiere mejorar su logística, según revela el ‘Logistics Performance Index’ del Banco Mundial, que sitúa al país en el puesto 18 del ranking mundial en lo que a rendimiento logístico se refiere.

Dicho informe anual analiza la competitividad de un país ea través de un análisis de las infraestructuras, aduanas, cumplimiento del servicio, trazabilidad, competencia en el sector y envíos internacionales, entre otros aspectos, aportando una radiografía de los aspectos a mejorar si se quiere ser más competitivo.

En un contexto global, los sectores de la logística y el transporte se enfrentan a múltiples desafíos como el crecimiento del e-commerce, la complejidad de la logística inversa que su auge está trayendo consigo, la tendencia a la contenerización del transporte o el uso de energías renovables para ser más sostenibles.

Pero en lo que a España se refiere, sus principales retos se pueden resumir en cuatro puntos y tienen que ver con la gestión del conocimiento y del riesgo, dos cuestiones para lo que es vital contar con una formación especializada que actualmente apenas se oferta en el país, junto a una mayor sostenibilidad y una logística urbana más eficiente. 

Así se ha puesto de manifiesto en la feria Logistics 2015 que ha tenido lugar esta semana en Madrid, en la que la Fundación ICIL ha organizado un debate con expertos de primer orden en la logística española.

Carencia de talento

En este coloquio se ha puesto de manifiesto la falta de formación logística de la que adolece el país, sobre todo para cubrir operaciones en los eslabones intermedios de la empresa. Además, la escasa formación que existe es eminentemente teórica y muy poco práctica.

Por ello, teniendo en cuenta que gran parte del éxito de una empresa reside en sus operaciones logísticas, una posible solución sería la formación certificada, que existe en otros sectores, para garantizar la excelencia laboral. En este sentido, dicha formación debería ser exigida y promovida desde las compañías, según Jose Luis Galiana, SVP en Felog.

Una nueva generación de logísticos más preparada mejoraría tanto la gestión del conocimiento, pues otro de los problemas que experimenta el sector es que no se sabe qué hacer con la gran cantidad de información que genera el Big Data, como la gestión del riesgo, con profesionales que sepan mapear todos los procesos, tanto propios como de los proveedores.

Sostenibilidad y logística urbana

Por otro lado, los ponentes del debate han coincidido en que la sostenibilidad es una condición indispensable para el futuro, no sólo por las regulaciones europeas y nacionales sino también por los grandes ahorros que una logística más verde suele aportar.

Sin embargo, en lo que respecta al futuro de las operaciones urbanas, las opiniones no han sido unánimes. Así, mientras que unos apuestan por la colaboración entre empresas, e incluso instituciones, para mejorar este segmento y en especial el reparto de última milla, como es el caso de Miguel Ángel Miguel, vicepresidente de la Fundación ICIL, otros, como es el caso de Antonio Mansilla, director de optimización de la red europea de Kellogg´s, defienden que la experiencia indica que en cualquier colaboración se acaba imponiendo una compañía, amoldándose a ella sus colaboradores.

De entre las soluciones propuestas, destaca la externalización a operadores especializados, que se establece como la situación venidera más probable ante las regulaciones que ya están cambiando las operaciones en las ciudades.

A este respecto, iniciativas como la que se ha puesto en marcha en París, ciudad en la que las administraciones han liderado el cambio hacía una logística urbana sostenible a través del común acuerdo de todos los actores del mercado, sería tal vez el ejemplo a seguir por las organizaciones españolas.