No sólo el Gobierno español se encuentra inmerso en el diseño de un nuevo modelo ferroviario, el pasado 30 de octubre el ministro francés de Transportes, Frédéric Cuvullier, también presentó los ejes básicos de la reforma del sistema de ferrocarriles franceses.

Aunque ambos países presentan ciertas similitudes, como la de contar con dos grandes operadores públicos que requieren un apoyo presupuestario importante para acometer su actividad, la realidad es que los modelos definidos por ambos Gobiernos para adaptar sus modelos ferroviarios a las normas que impone Europa distan mucho el uno del otro.

La diferencia principal es, sin duda, que mientras aquí Ana Pastor ha optado por acelerar al máximo los trámites para que la liberalización ferroviaria de pasajeros sea una realidad a partir del próximo mes de julio de 2013, en Francia su ministro opta por una posición más proteccionista del operador público, apurando al máximo los plazos que marca Bruselas para hacer efectiva esa liberalización y, por tanto, señalando el año 2019 como horizonte para la apertura del sector a otros operadores.

La «grandeur de la France»

Es evidente que el Gobierno francés en este asunto vuelve a poner en primer plano la tradicional postura del país vecino en lo que a libre mercado se refiere, muy favorable a que sus empresas salgan al exterior a lograr importantes contratos y exhibir «la grandeur de la France», pero por supuesto su mercado interno ni tocarlo por parte de los demás.

La reforma del ministro galo tiene cuatro objetivos:

• poner en marcha una organización del sistema ferroviario para responder a las necesidades del usuario.
• establecer las condiciones económicas para el equilibrio a largo plazo del sistema ferroviario.
• proporcionar a los socios del sector ferroviario la oportunidad de entrar en un nuevo «pacto social».
preparar la apertura del sistema a la competencia en condiciones equitativas, pero sin acelerar los plazos.

El primer objetivo busca definir la “calidad de servicio y las obligaciones de servicio público” del sistema. De esta forma, se unificará en una sola entidad todas las funciones relativas a la gestión y mantenimiento de la red. Así, se creará un gestor de infraestructura unificado (GIU) que integrará a la RFF (Red Ferroviaria Francesa), la DCF (dirección de la circulación ferroviaria) y la SNCF Infra, con un total  de 50.000 operarios que realizan los trabajos en la red.

El segundo eje pasa por la «recuperación económica» que equilibre a largo plazo el sistema ferroviario. La recuperación económica y financiera y la constitución de un supervisor público unificado que asegure el futuro de los ferrocarriles de servicio público y la priorización de los proyectos ferroviarios en función de su utilidad pública.

La reforma ferroviaria también ofrecerá a los socios de la industria la oportunidad de concretar un nuevo «pacto social». El status de los trabajadores ferroviarios se mantiene, así como su protección social. Sin embargo, la organización del trabajo estará bajo un convenio colectivo negociado por los agentes sociales de la industria. Se pretende aplicar a todos los operadores y puede ser complementados por convenios de empresa.

Por último, el modelo francés de liberalización ferroviaria pretende dar respuesta a la evolución del sector que impone Bruselas, que tiene previsto abrir a la competencia en 2019 el sistema. Francia está dispuesta a cumplir con este objetivo, pero a diferencia de España, el Gobierno galo no quiere adelantar los plazos.

Críticas a España

La posición defendida por Francia respeta, asegura el ministro Cuvullier, el marco del «cuarto paquete ferroviario”, europeo. De ahí que no resulta extraño que el responsable francés de Transporte haya criticado abiertamente la decisión española de adelantar los trámites de la liberalización al próximo año 2013. “El contexto europeo no puede ser un inconveniente. Hace meses, algunos se han intentado anticipar, más allá de las exigencias europeas en términos ferroviarios. Estas exigencias no han de asumirse antes de 2019”, ha asegurado el ministro galo.

No podemos liberalizar y ver después qué tal, ha señalado el ministro. “Ya hemos visto el resultado con el alquiler. La SNCF no estaba preparada y los arrendamientos de trenes se hundieron”. En Francia, solo están liberalizados el alquiler de material y el transporte internacional de viajeros.

La consulta está abierta ahora, y el proyecto de ley francés de liberalización debe ser presentado al Parlamento a finales de la primera mitad de 2013.