La pandemia ha puesto sobre el tapete las dificultades que supone la extraordinaria dependencia de la producción en Asia en general, y en China en particular, para las cadenas de suministro internacionales.

En un primer momento, justo tras el primer impacto de la crisis sanitaria, se especuló con un movimiento masivo para hacer retornar grandes volúmenes de producción desde Asia a los países de origen que, meses después, no se ha concretado.

Sin embargo, ahora, con el fin de reducir la dependencia exterior en algunos sectores estratégicos, el presidente Biden tiene previsto dictar una orden ejecutiva para revisar las cadenas de suministro de un grupo de productos considerados críticos, como son chips electrónicos, baterías de alta capacidad, productos farmacéuticos y sus principios activos, así como minerales y materias primas.

De hecho, esta escasez de chips que se utilizan en los sistemas de asistencia al conductor en muchos vehículos ha causado interrupciones en la sede de Volkswagen en Alemania en una de las plantas de fabricación de automóviles más grandes del mundo, aunque la presión de la escasez también se está sintiendo en fábricas de toda Europa y en España  donde se han anunciado paros en la producción, mientras subsistan que el problema continúe, al menos durante la primera mitad de este año.

Con esta medida, la administración estadounidense reacciona a la escasez que se ha venido produciendo en los últimos meses en el mercado internacional de componentes electrónicos, como consecuencia de las interrupciones que se han dado en los suministros de estos componentes para algunos sectores, como la industria automovilística.

El objetivo del Gobierno norteamericano es hacer retornar la producción de algunos productos que se consideran estratégicos para el funcionamiento de la economía del país, con medidas que habrán de concretarse tras un análisis de la situación de cada segmento concreto.