A la alarmante subida de más de un 30% durante el último año en los precios de los carburantes, que previsiblemente seguirán aumentando en los próximos meses, se suma ahora la amenaza de la posible escasez del AdBlue necesario para que puedan moverse una buena parte de los camiones y autobuses diésel fabricados a partir de 2009 y de los coches producidos a partir de 2015.

Según explica Fenadismer, la práctica totalidad de las fábricas de producción europeas paralizarán su producción como consecuencia de los «brutales incrementos» de más de un 500% en el último año de los precios del gas natural, del cual se extrae el producto.

En España, la principal planta de producción de este aditivo, perteneciente al grupo Fertiberia, ya ha detenido su actividad en octubre, con la previsión de reducir su producción en más de un 50% en las próximas semanas, lo que provocará «un previsible encarecimiento del producto a corto plazo«.

Por ello, desde la Federación recomiendan a todos los transportistas que hagan acopio del mismo ante una posible escasez a partir de noviembre. Las consecuencias de la falta de dicho aditivo en los vehículos pueden ser muy graves, ya que en la mayoría de los casos impide el arranque de los motores.

No obstante, se desaconseja instalar los emuladores que pueden instalarse en los motores para continuar circulando, por los perjuicios medioambientales que ocasionan y porque puede comportar una infracción con multa de hasta 20.000 euros.