La Diputación de Guipúzcoa quiere convertir las autopistas AP-8 y AP-1 en un laboratorio de pruebas transfronterizo para probar vehículos autónomos y distintas soluciones tecnológicas aplicadas a estas infraestructuras.

La adecuación de las vías tiene un presupuesto inicial de un millón de euros, de tal modo que la Diputación comenzará a equipar las autopistas del territorio con 25 balizas y sensores a principios del verano, con la idea de que la iniciativa esté operativa para 2022.

La idea es integrar todos los datos, recogidos de los sensores y de múltiples fuentes, en una plataforma de ‘big data’ para generar, mediante inteligencia artificial, servicios de valor añadido para una movilidad inteligente, conectada y segura, con información específica y a tiempo real para cada usuario relacionada con obras, accidentes, estado del tráfico o advertencias sobre retenciones o hielo en el firme.

Así mismo, este proyecto que comenzará a ejecutarse este verano en las autopistas que pasan por la provincia de la Comunidad Autónoma vasca se irá ampliando al resto de carreteras de la red guipuzcoana.

La Diputación de Guipúzcoa lleva años trabajando con sistemas de transporte inteligentes en túneles y viaductos, así como en sistemas de peaje como el canon de camiones en la N-I y A-15 que ahora el Tribunal Supremo ha echado abajo.