Todo el transporte europeo sabe que en el Paquete de Movilidad se juega gran parte del futuro del sector a medio plazo.

Tan es así que la mayor parte de los países que conforman la Unión Europea han ido buscando introducir medidas que beneficien a sus transportistas nacionales, en vez de centrarse en dibujar un marco regulatorio común, homogéneo y fácil de aplicar que intente adaptarse a los retos que plantea la próxima década.

En este marco, en el que la nueva legislatura del Parlamento Europeo y una nueva Comisión Europea tienen que abrir las negociaciones que darán forma definitiva a este ambicioso proyecto legislativo, los bloques que se han ido definiendo van tomando posiciones, con la intención de no ceder terreno e intentar influir en los actores políticos que, al fin y al cabo, serán los que tengan la última palabra.

Esta misma semana, las asociaciones empresariales del transporte por carretera de los países nórdicos, en las que se incluyen la SA sueca, la NFL noruega y la danesa DTL, junto con la alemana BGL y la francesa FNTR han suscrito un acuerdo mediante el que, de manera conjunta, buscarán «avanzar en los tres Paquetes de Movilidad para ayudar a que el sector siga siendo competitivo en una transición socialmente justa hacia una energía limpia y la digitalización», según consta en un comunicado emitido al respecto.

De paso, estas organizaciones defenderán un punto de vista propio de los países centrales de la Unión, que, al mismo tiempo, intentará escorar a las empresas de los países periféricos a través de normativas estrictas.