El transporte marítimo de graneles vive días de incertidumbre y descensos. La caída en la demanda China por materias primas ha hecho anclar muchos buques en los grandes puertos y que las tarifas por el flete marítimo caiga a mínimos históricos, como muestra la evolución del Baltic Dry Index en los últimos meses.

En este contexto, muchas empresas han debido acogerse a protección por bancarrota o se han retirado del negocio, según recoge una información elaborada por el Wall Street Journal. Además, también aumenta el número de buques graneleros que están pasando por el desguace, incluso años antes de alcanzar su vida útil, con el objetivo de reducir el exceso de oferta ante una demanda decreciente.

Se calcula que alrededor de 690 graneleros podrían estar parados, es decir, el 7% de la flota mundial. Y ni tan siquiera así se logra aequilibrar la oferta. Para ello podría ser necesario que se amarraran el doble de embarcaciones.

Esta situación viene provocada por la desaceleración industrial de China, cuya demanda de materias primas para la construcción, como hierra, bauxita y cemento, ha descendido drásticamente. Los efectos financieros se han dejado notar en muchos sectores, desde las empresas mineras hasta los operadores de transporte.

Por ejemplo, en los últimos 12 meses, los operadores que operan en América Latina han transportado hierro entre Brasil y China con tarifas que, de media, cubren sólo el 40% de los costes operativos.

A esto se une que las navieras tienen menos capital y cada vez más difícil acceso al crédito y a la inversión privada, según algunos analistas que, a su vez, prevén que esta crisis no tenga una «recuperación rápida». Por último, los ‘Valemax’ estarían copando gran parte del mercado, gigantescos buques desarrollados por la empresa minera brasileña Vale y que actualmente son operados por Cosco.

Las tarifas de los operadores que operan en América Latina en los últimos 12 meses, sólo llegan a cubrir de media el 40% de los costes operativos.

En este contexto aciago para la industria, también están los que ven algunas oportunidades de negocio con los buques ociosos. Así, algunas empresas están buscando buques embargados para comprar con el objetivo de entrar también al mercado.

Paralizar un buque, cuesta al menos un millón de dólares

No obstante, paralizar la flota de buques también tiene sus costes. Con el «amarre frío», las navieras pueden mantener un buque fuera de las operaciones entre seis meses y un año, con los sistemas desactivados y tres miembros de la tripulación a bordo para el mantenimiento básico.

Sin embargo, la puesta en funcionamiento, de nuevo, puede costar cerca de un millón de dólares.