La pandemia de coronavirus en todo el continente europeo dibuja un panorama muy volátil en cuanto al comportamiento de las economías de los diferentes países de cara a los próximos meses.

Esta situación de incertidumbre también es trasladable a un sector que tradicionalmente actúa como un fiel termómetro de la situación de la actividad económica en Europa, como es el transporte de mercancías por carretera.

Un reciente informe publicado por Transport Intelligence estima que, en el peor de los casos, el mercado europeo de transporte podría contraerse un 17% este año, mientras que, en el mejor escenario posible, la caída sería de un 4,8%.

Inicialmente, antes de que llegase la crisis sanitaria a Europa, la consultora estimaba que el sector del transporte de mercancías del continente iba a crecer este ejercicio un 2,1%.

La situación del transporte de mercancías por carretera se ha visto agravado por algunos factores como la escasez de conductores, a la que se ha intentado hacer frente con una relajación de las normas de la UE sobre tiempos de conducción y descanso, así como las medidas de control establecidas en las fronteras interiores.

Esta situación ha dado lugar, según Transport Intelligence a problemas de disfunciones en el sector, más que de capacidad, toda vez que el 90% de la flota de todo el continente sigue operativa y ajustando al máximo los tiempos de entrega de las mercancías.

Un impacto heterogéneo

De igual modo, el informe destaca el impacto desigual y fluctuante que se está produciendo por sectores, toda vez que, por ejemplo, en el caso de la automoción, pese al retroceso vivido tras el cierre de las plantas de producción en Alemania, su reapertura implica una cierta vuelta a la normalidad.

Además, los retrocesos en otros segmentos industriales ha sido menor y, en este sentido, destaca el alto nivel de servicio que mantiene la industria química y de productos farmacéuticos.

Así mismo, la distribución alimentaria también ha vivido fuertes ascensos que, en algunos días, especialmente al comienzo de las medidas de confinamiento de la población, ha llegado a doblar la demanda de productos perecederos en países como Italia, Francia y España.

En medio de este panorama, la segunda mitad de abril se anticipa un cuadro menos caótico, con caídas de la demanda en sectores que habían crecido con fuerza en marzo e incrementos de precios en algunos segmenos que podrían ir ajustándose a medida que se redistribuyen las flotas para intentar cubrir picos de actividad.