La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia calcula que el transporte ferroviario de mercancías en España registró durante 2017 un descenso del 3,1% en toneladas netas por kilómetro y del 3,8% en trenes por kilómetro, a pesar del crecimiento del volumen de toneladas netas transportadas en un 6,3%.

En comparación con otros países europeos, el organismo estima que la cuota del transporte de mercancías por ferrocarril comparada con el conjunto de modos de transporte se situó en el 1,9%, solo por delante de Grecia e Irlanda, y lejos de la media de la Unión Europea que presenta cuotas en torno al 18%.

Con mayor detalle, la caída de la actividad afectó, según Competencia a los operadores privados que compiten con Renfe Mercancías, cuyo tráfico descendió por primera vez desde la liberalización del mercado un 9,1% en toneladas netas transportadas, con lo que la cuota de mercado de estas empresas bajó hasta el 36%.

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Crecen los ingresos, especialmente de los operadores privados

Al mismo tiempo, la reducción del tráfico contrasta con el incremento de los ingresos un 2,3% hasta los 294 millones de euros, que ha sido mayor para los operadores privados, que alcanzan el 28% del total del mercado.

Por tipo de tráfico, ha predominado el transporte de contenedores, que ha llegado hasta un 46% del total, mientras que por productos, los siderúrgicos han alcanzado el 46%. En términos de volumen, los graneles suman un 40% del transporte por ferrocarril en 2017.

En cuanto a corredores ferroviarios, en el corto recorrido registraron mayor tráfico los que tienen origen y destino La Coruña y los realizados dentro de Asturias, y más concretamente los que conectan con el puerto de Gijón.

Por lo que respecta a los trayectos de medio y largo recorrido, los principales fueron entre Asturias y Valencia, seguidos por el corredor Madrid-Valencia.

Además, Competencia estima que el transporte ferroviario cuenta con unos costes fijos superiores a los que afronta la carretera, «derivados de su imposibilidad de realizar un transporte puerta a puerta», aunque, por contra, valors que «el tren gana competitividad cuando las cargas son mayores y aumentan las distancias del recorrido, dado que los costes iniciales en las terminales van perdiendo importancia».

Diagnóstico de la falta de competitividad del ferrocarril de mercancías

Para el organismo la limitada competitividad del transporte ferroviario de mercancías en el país se debe a la falta de interoperabilidad plena de la vía, tanto a nivel nacional como internacional, a las diferencias existentes en el ancho de vía, electrificación y señalización, con diferencias incluso dentro de la red nacional, así como a la exigencia de disponer de material rodante interoperable.

Adicionalmente, otros factores que inciden son también la falta de derivaciones particulares en fábricas y polígonos industriales, que Competencia cifra en 193 frente a las 2.000 que hay en Francia o Alemania, y el poco uso de las tecnologías de la información para geolocalización y seguimiento de envíos, muy común en otros modos de transporte y que, según la CNMC, podrían suponer más de un tercio de ahorro de los costes en las terminales.

Además, el informe de la CNMC señala que ante un mismo escenario en el que tanto el ferrocarril como el transporte por carretera internalizasen sus costes externos, «el ferrocarril ganaría competitividad drásticamente».

En este sentido, el organismo estima que el ferrocarril en España cubre, a través de impuestos u otras medidas similares, un nivel de costes sociales similar al de otros países de la UE, mientras que el transporte por carretera cubre menos del 20% de costes, mientras en otros países europeos se coloca en el 43,6% en el caso de Francia, en el 45,5% en el de Alemania y en el 49,5% en el de Italia.