La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 y las medidas adoptadas para contener su expansión en 187 países y territorios provocarán el desplome de la demanda mundial de crudo en 2020, que será sin duda el peor año de la historia del mercado petrolero, según la Agencia Internacional de la Energía.

Se prevé una caída récord de 9,3 millones de barriles diarios respecto al año anterior, llegando en el mes de abril a los 29 millones. Esto supone que la demanda se situará a niveles del año 1995, aunque para el segundo trimestre habrá una ligera mejora, con un descenso de 23,1 millones de barriles respecto a 2019.

En cuanto a la segunda mitad del año, se iniciará una recuperación gradual, aunque para diciembre la demanda será aún de 2,7 millones de barriles diarios menos. Desde la AIE, también se han referido a las medidas pactadas por la OPEP, que comenzará a recortar su producción en 9,7 millones de barriles a partir de mayo, lo que ayudará a evitar un mayor impacto.

No obstante, confía en que se realizará un nuevo ajuste en la producción de más de 3,5 millones de barriles diarios por parte de países como Estados Unidos y Canadá, que aunque no será suficiente, contribuirá a compensar el hundimiento de la demanda.

Problemas de almacenamiento

En lo que se refiere al problema del almacenamiento del petróleo, desde la Agencia, han advertido de que nunca antes la industria petrolera estuvo tan cerca de poner a prueba los límites de su capacidad logística y ya prevén un aumento significativo en el almacenamiento flotante.

Al mismo tiempo, China, India, Corea y Estados Unidos han ofrecido su capacidad estratégica de almacenamiento para acoger temporalmente los barriles sobrantes y están valorando aumentar sus niveles de stock aprovechando la bajada de los precios. Esto crearía un espacio extra que ayudaría al mercado a superar la temporada más complicada de la crisis.