El transporte europeo sufre, según los cálculos de la IRU, una de las épocas con mayor escasez de conductores de su historia reciente. La situación llega a tal punto que, a tenor de los registros de la institución internacional, un 21% de las vacantes existentes para conductor de camión en toda la Unión Europea no se cubren debido a la falta de profesionales adecuadamente formados para llevar a cabo estas tareas.

La ausencia de incentivos para hacer más atractiva una profesión que los más jóvenes han dejado olvidada en un oscuro rincón coincide en el tiempo con el arranque de la profunda revolución que va a suponer para el sector el proceso de digitalización del transporte, hasta el punto de que muchos expertos apuestan por la automatización para intentar solventar la falta de conductores profesionales.

Sin embargo, este cambio de profundo calado solo se producirá a largo plazo, tras un necesario proceso de transición que no solucionará por si mismo este problema del transporte europeo, pero sí que transformará radicalmente el sector, al tiempo que puede aportar algo más de atractivo a una profesión que necesariamente va a tener que incorporar nuevas habilidades relacionadas con el uso de las nuevas tecnologías.