Mujer conductora de camion

El transporte europeo necesita atraer a más mujeres.

Un reciente informe de la IRU dibuja un panorama desolador por lo que respecta a la profesión de conductor profesional en el Viejo Continente.

Según dicho informe, a día de hoy un 21% de las vacantes existentes para conductor de camión en toda la Unión Europea no se cubren debido a la escasez de profesionales adecuadamente formados para llevar a cabo estas tareas.

En incluso se prevé que las necesidades de contratar a nuevos chóferes se incremente en un 19% este mismo año, con lo que la escasez de conductores se hará aún más profunda.

Además, otro factor crucial que tiene una importancia incluso mayor es el envejecimiento de este colectivo profesional que de media tiene una edad de 50 años, cifra que se incrementará en los próximos años, toda vez que el sector no consigue atraer a los jóvenes.

El caso español

En el caso español, a tenor de los datos que puntualmente ofrece Cadena de Suministro mes a mes, puede observarse que cerca de la mitad de los contratos que se suscriben son para chóferes de más de 45 años de edad. De igual modo, casi tres cuartas partes de los conductores de camión en paro tienen más de 45 años de edad.

Por otra parte, la IRU también analiza una serie de causas que provocan tanto esta escasez de conductores como el envejecimiento del colectivo. Entre ellas se encuentran la pobre imagen del sector, algo que contrasta con la buena percepción que tienen los propios conductores, especialmente los más jóvenes que parecen los más satisfechos con sus puestos de trabajo.

De igual modo, los conductores también se muestran críticos con las largas jornadas de trabajo y los períodos que tienen que pasar fuera de casa, al tiempo que piden mayor flexibilidad en los horarios, mejor seguridad y más áreas de descanso con servicios adecuados.

Así pues, el transporte de mercancías por carretera en Europa se encuentra ante el reto de atraer a conductores jóvenes y de incorporar a las mujeres, colectivos que encuentran barreras de entrada como el alto coste de obtención del carnet y de la capacitación, la pobre imagen del sector o la falta de adaptación de las condiciones de trabajo a sus necesidades personales.