La incertidumbre relanza las relaciones cargadores-transportistas

La incertidumbre parece haber aportado cierto sosiego a las relaciones entre cargadores y transportistas, aunque mantengan puntos de vista dispares.

Jueves, 07/07/2022 por CdS

Cargadores y transportistas tienen puntos de vista divergentes en relación con las labores de carga y descarga.

Suele decir el tópico que en cada crisis brota una oportunidad. La sentencia parece tener su punto de razón, al menos en el mundo del transporte, en el que la incertidumbre que se vive desde hace algo más de dos años parece haber dado paso a una nueva etapa en las relaciones entre los transportistas y sus clientes, los cargadores.

Al menos, esa es la sensación que se desprende del último Foro Nacional del Transporte organizado por Aecoc esta semana en Madrid. De más cercanía, de mayor sintonía, pese a la persistencia de diferentes puntos de vista.

A ello parece haber contribuido, entre otros aspectos, el buen trabajo desarrollado por las empresas de transporte durante la pandemia, la postura del Comité Nacional contraria a un paro y una coyuntura en la que la fuerte demanda parece haber ayudado a mejorar las condiciones de los transportistas, en términos generales.

Así pues, si José María Bonmatí, director general de Aecoc, reconocía que «el transporte es una pieza clave para satisfacer las necesidades del consumidor» y reclamaba «un precio justo» para todos los integrantes de la cadena de transporte, el presidente del Comité Nacional del Transporte, Carmelo González, insistía en que las negociaciones entre cargadores y transportistas tienen que realizarse «de igual a igual».

Pesos y dimensiones, carga y descarga, Ley de la Cadena de Transporte

En esta misma línea, si antes el debate sobre la modificación de la normativa de pesos y dimensiones había tomado a ratos un tono bronco, ahora parece que no es motivo de disputa a falta de una negociación en profundidad sobre el alcance de la medida, su impacto en la renovación de flota y el calendario para una implantación progresiva, dentro de los nueve meses de plazo fijados en su momento.

Sí que parece que existen importantes diferencias en lo que respecta a la prohibición de la carga y descarga por los conductores profesionales. Mientras el sector ha acogido con satisfacción una medida que atiende a una de sus peticiones históricas y que, según el criterio de muchas patronales, es una de las principales causas de la escasez de conductores, los cargadores piden regulaciones específicas menos tajantes para operativas como las de reparto a tienda, entre otras, de cara al desarrollo reglamentario de esta prohibición que debería estar listo antes de septiembre, cuando entre en vigor efectivamente.

De igual manera, los términos de la futura Ley de la Cadena de Transporte también implica divergencias. Por un lado, los cargadores esperarán a su trámite parlamentario para intentar introducir enmiendas negociadas con los grupos políticos. Por otro, los transportistas abogan por una tramitación rápida de la norma como Real Decreto que se convalide posteriormente, con el fin de que entre en vigor cuanto antes.

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, por su parte, estima que en este proyecto normativo existen dos puntos cruciales. Por una parte, la traslación de los costes individuales al precio del transporte para proteger al eslabón más débil y, por otro, una regulación equilibrada de la subcontratación, con el fin de evitar una subcontratación excesiva que pudiera suponer una pérdida de valor para el transporte.

En este contexto, como explica el director general de Transporte Terrestre, Jaime Moreno, para sacar adelante la norma se trata de alcanzar un punto de equilibrio que tenga en cuenta las urgencias que impone la situación actual y con plena consciencia de la dificultad del momento.